Bolìvar Alava Mayorga
Exp..
La barbarie por la ambiciòn
resulta sorprendente...
la animaversiòn y repulsiòn
a sì mismo, obliga a la razòn
a no emitir un juicio .
La tortura en el sufrir es como rezar
la segunda parte del Padre Nuestro,
olvidando la primera ya que para ellos
"Dios no existe", la droga ha ingresado
en su mundo interior adueñàndose
de su mente y de su todo .
El autoestima confunde su finalidad
cediendo al acto autodestructivo...
junto a la agresiòn y la humillaciòn
que se vuelve traumàtica y sin soluciòn .
Su identidad se hizo crònica,
ahora persigue ideales amorfos
que desaparecen en cada peztañeo,
el tiempo ha envejecido sus ilusiones,
su compañero (a) es la depresiòn
absoluta, con su mirada fija
hacia la nada .
La adversidad y los peligros golpean
su integridad fìsica, ahora la resistencia
del autoestima se aloja en el vacìo,
donde no està su familia, ni amigos
solo el horizonte gris de su desgracia .
Su mirada es perdida,
sus labios agrietados solo promuncian
"perdòname madre" por defraudarte,
sin saber que muriò de pena
sin avergonzarse jamàs de èl .
Se envenena cada dìa,
y la muerte desprecia
su existencia .
Droga... maldita droga .
resulta sorprendente...
la animaversiòn y repulsiòn
a sì mismo, obliga a la razòn
a no emitir un juicio .
La tortura en el sufrir es como rezar
la segunda parte del Padre Nuestro,
olvidando la primera ya que para ellos
"Dios no existe", la droga ha ingresado
en su mundo interior adueñàndose
de su mente y de su todo .
El autoestima confunde su finalidad
cediendo al acto autodestructivo...
junto a la agresiòn y la humillaciòn
que se vuelve traumàtica y sin soluciòn .
Su identidad se hizo crònica,
ahora persigue ideales amorfos
que desaparecen en cada peztañeo,
el tiempo ha envejecido sus ilusiones,
su compañero (a) es la depresiòn
absoluta, con su mirada fija
hacia la nada .
La adversidad y los peligros golpean
su integridad fìsica, ahora la resistencia
del autoestima se aloja en el vacìo,
donde no està su familia, ni amigos
solo el horizonte gris de su desgracia .
Su mirada es perdida,
sus labios agrietados solo promuncian
"perdòname madre" por defraudarte,
sin saber que muriò de pena
sin avergonzarse jamàs de èl .
Se envenena cada dìa,
y la muerte desprecia
su existencia .
Droga... maldita droga .
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