Vuelo de abril, sobre las colinas de Córdoba,
minerales de cuarzo en el centro de mi alma.
Lluvia confusa de flores en el abismo,
y yo tan pequeña flotando en su centro.
Condicionada soy por los vaivenes de las olas,
por esta y mil vidas, arrastrada en la marea.
Distraída entre las horas y los dioses de turno,
perdida entre mis demonios y los grandes emperadores.
Apegada a las pasiones, adheridas enredaderas,
que baten mi estómago con alas de colibríes.
De la mente que juzga, hacedora de mundos,
fantasías y sueños, cristalizados en la oscuridad.
minerales de cuarzo en el centro de mi alma.
Lluvia confusa de flores en el abismo,
y yo tan pequeña flotando en su centro.
Condicionada soy por los vaivenes de las olas,
por esta y mil vidas, arrastrada en la marea.
Distraída entre las horas y los dioses de turno,
perdida entre mis demonios y los grandes emperadores.
Apegada a las pasiones, adheridas enredaderas,
que baten mi estómago con alas de colibríes.
De la mente que juzga, hacedora de mundos,
fantasías y sueños, cristalizados en la oscuridad.
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