Halloran
Poeta asiduo al portal
VUELE EL TEXTO LEJOS
Vuele el texto lejos...
Letras empequeñecidas por la distancia,
nada más que letras ausentes de ti:
carencia,
ausencia,
deseo,
llanto.
¿Tanto cuesta comprenderlo?
Capturas las palabras al vuelo,
exprimes su significado,
apuras el sentido de la voz
y la lengua
y el escrito.
Y no, hoy no hay letras...
Y siempre las hay, y es cierto,
¿qué hay sino letras?
El infinito es el alfabeto
y más allá el universo estalla.
Big crunch.
Big bang.
Big crunch.
Big bang.
A lo lejos, las letras enviadas ayer,
lloran al lado
de un niño que nació triste,
de un hombre enfermo de amor,
de una mujer que lleva sonrisas en el alma,
de un árbol sin raíces y sin hojas,
de una chica que se peina recién duchada,
del agujero de un obús en el suelo,
de un chico que juega al fútbol en la calle,
de una madre que amamanta a su hijo,
de una pareja joven que no encuentra vivienda,
de un viejo tomando chatos en el bar,
de un pájaro que vuela alto, muy alto,
de una nube con forma de caracol,
de una risa obscena y sonora,
del sudor del campesino,
de la mirada vacía del ciego,
de una mujer que se acerca,
se acerca,
se acerca,
y va agrandándose a cada paso que da,
y me devuelve las letras enviadas ayer,
pero no me da un beso.
Tengo un cajón con letras
donde vive el sentido del mundo.
Tengo desde la "a" de "amor" y de "asco"
a la "z" de "zarzamora" y "zurriburri",
las tengo todas en un cajón
y en él vive el sentido del mundo.
Las oigo reírse cuando las envío lejos,
porque saben que van a volver,
que no me libro de ellas,
que no me libero de ellas,
que nunca podré hacerlo.
Son un boomerang eterno,
una sucesión de letras
en un viaje infinito
de descubrimiento.
Las envío y me traen
la aurora,
la noche,
el alba,
el miedo,
la risa,
la mirada,
el infierno,
el cielo,
la plenitud,
la nada,
el sufrimiento,
el duelo,
la mansedumbre,
la ira,
el calor,
el hielo,
la confusión,
la certeza,
el temor,
el terror,
el miedo...
El miedo a enviar mis letras lejos,
en tu búsqueda en
la carencia,
la ausencia,
el deseo,
el llanto,
y que algún día puedan volver
contigo,
conmigo...
y sin mí.
Vuele el texto lejos...
Letras empequeñecidas por la distancia,
nada más que letras ausentes de ti:
carencia,
ausencia,
deseo,
llanto.
¿Tanto cuesta comprenderlo?
Capturas las palabras al vuelo,
exprimes su significado,
apuras el sentido de la voz
y la lengua
y el escrito.
Y no, hoy no hay letras...
Y siempre las hay, y es cierto,
¿qué hay sino letras?
El infinito es el alfabeto
y más allá el universo estalla.
Big crunch.
Big bang.
Big crunch.
Big bang.
A lo lejos, las letras enviadas ayer,
lloran al lado
de un niño que nació triste,
de un hombre enfermo de amor,
de una mujer que lleva sonrisas en el alma,
de un árbol sin raíces y sin hojas,
de una chica que se peina recién duchada,
del agujero de un obús en el suelo,
de un chico que juega al fútbol en la calle,
de una madre que amamanta a su hijo,
de una pareja joven que no encuentra vivienda,
de un viejo tomando chatos en el bar,
de un pájaro que vuela alto, muy alto,
de una nube con forma de caracol,
de una risa obscena y sonora,
del sudor del campesino,
de la mirada vacía del ciego,
de una mujer que se acerca,
se acerca,
se acerca,
y va agrandándose a cada paso que da,
y me devuelve las letras enviadas ayer,
pero no me da un beso.
Tengo un cajón con letras
donde vive el sentido del mundo.
Tengo desde la "a" de "amor" y de "asco"
a la "z" de "zarzamora" y "zurriburri",
las tengo todas en un cajón
y en él vive el sentido del mundo.
Las oigo reírse cuando las envío lejos,
porque saben que van a volver,
que no me libro de ellas,
que no me libero de ellas,
que nunca podré hacerlo.
Son un boomerang eterno,
una sucesión de letras
en un viaje infinito
de descubrimiento.
Las envío y me traen
la aurora,
la noche,
el alba,
el miedo,
la risa,
la mirada,
el infierno,
el cielo,
la plenitud,
la nada,
el sufrimiento,
el duelo,
la mansedumbre,
la ira,
el calor,
el hielo,
la confusión,
la certeza,
el temor,
el terror,
el miedo...
El miedo a enviar mis letras lejos,
en tu búsqueda en
la carencia,
la ausencia,
el deseo,
el llanto,
y que algún día puedan volver
contigo,
conmigo...
y sin mí.