poetakabik
Poeta veterano en el portal
Vuela la vida
por la ventana
que el tiempo abre,
y en los silencios
las candilejas
lloran despacio.
Abotonados
a media tarde
van los luceros
de la mañana,
como recuerdos
que se desatan.
Cruza la brisa
rostros antiguos,
nombres que el polvo
borra en la casa,
sombras queridas
que aún me acompañan.
Todo se aleja,
todo resbala,
como agua tibia
sobre la palma;
nada se queda,
todo se marcha.
Y, sin embargo,
queda tu risa
clara y pequeña
como una llama,
único puerto
de mi esperanza.
Si he de perderte,
que sea lento,
como se apagan
las luces blancas;
déjame al menos
tu amor en calma.
Porque la vida
vuela y no espera,
pero en tus brazos
se vuelve casa;
y mientras viva,
no me hace falta
más que tu nombre
para salvarla.
por la ventana
que el tiempo abre,
y en los silencios
las candilejas
lloran despacio.
Abotonados
a media tarde
van los luceros
de la mañana,
como recuerdos
que se desatan.
Cruza la brisa
rostros antiguos,
nombres que el polvo
borra en la casa,
sombras queridas
que aún me acompañan.
Todo se aleja,
todo resbala,
como agua tibia
sobre la palma;
nada se queda,
todo se marcha.
Y, sin embargo,
queda tu risa
clara y pequeña
como una llama,
único puerto
de mi esperanza.
Si he de perderte,
que sea lento,
como se apagan
las luces blancas;
déjame al menos
tu amor en calma.
Porque la vida
vuela y no espera,
pero en tus brazos
se vuelve casa;
y mientras viva,
no me hace falta
más que tu nombre
para salvarla.