IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Y si dios nació desde este horizonte,
y si su muerte
y expansión
fueron decisión última,
si la melancolía de un ser perfecto
nos obliga a obedecer al impulso,
a odiar el agobio,
a ser devoto del dolor,
quizás la paz nacerá,
cuando la esencia de la perfección
acabe siendo ceniza,
y la persona solo mente desahogada,
porque si he de decidir mi propia voluntad,
he de erradicar todo este universo,
para calmar estos latidos que no son míos,
estos ecos
de un umbral moribundo.
y si su muerte
y expansión
fueron decisión última,
si la melancolía de un ser perfecto
nos obliga a obedecer al impulso,
a odiar el agobio,
a ser devoto del dolor,
quizás la paz nacerá,
cuando la esencia de la perfección
acabe siendo ceniza,
y la persona solo mente desahogada,
porque si he de decidir mi propia voluntad,
he de erradicar todo este universo,
para calmar estos latidos que no son míos,
estos ecos
de un umbral moribundo.