Puedes matarme con tus armas, puedes incluso torturarme; pero el amor no morirá, antes sufriré en silencio el saber que me amas sin que me puedas corresponder. ¡Clávame la daga que tienes en tu mano, hazlo! Antes que me enamore más de ti y muera en el desamor. Pues aunque mi corazón cada día de su latido, estaría detenido por ti y sería lo mismo que estar muerto, donde no existe el tiempo y yacen convertidos en polvo con el pasar de los años. Niégate tu amor y por tu culpa me volveré cenizas.