Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Vivir, la vida... Sentir, amor
La vida no es un destino,
sino un viaje por donde vamos,
cuyo inicio es con donativo,
y al final nos condonamos.
Todo pasa, y muere el tiempo,
y casi nada, nada vive,
sin la espera deseada
del saber que quien recibe
y conociendo ese momento
Se nos cae la velada,
con el último galibe
en que se ondula un mar inmenso.
Ola marina de la vida,
caballo alegre del tesón,
no me dejes, no te mueras,
que aun soltándote la brida
tu me llevas con amor.
Tan cerca yo te tengo,
tan de dentro es ese don,
que cualquiera puede asida
llevar la rienda en su canción.
Cuando llegue el tiempo espiga
de un trigal me llevarás,
y al candor que más obliga
todo un campo segarás.
No sé bien ese momento,
ni tampoco del lugar,
pero tengo dos remedios
para ser fuerte compás:
uno de ellos es el sueño
de sentirme sólo el dueño
sin tener que perdonar,
a ese otro, el empeño,
que me quiere arrebatar,
al que estaba en su lamento,
cuando dijo un no lo siento
porque amar es perdonar.
sino un viaje por donde vamos,
cuyo inicio es con donativo,
y al final nos condonamos.
Todo pasa, y muere el tiempo,
y casi nada, nada vive,
sin la espera deseada
del saber que quien recibe
y conociendo ese momento
Se nos cae la velada,
con el último galibe
en que se ondula un mar inmenso.
Ola marina de la vida,
caballo alegre del tesón,
no me dejes, no te mueras,
que aun soltándote la brida
tu me llevas con amor.
Tan cerca yo te tengo,
tan de dentro es ese don,
que cualquiera puede asida
llevar la rienda en su canción.
Cuando llegue el tiempo espiga
de un trigal me llevarás,
y al candor que más obliga
todo un campo segarás.
No sé bien ese momento,
ni tampoco del lugar,
pero tengo dos remedios
para ser fuerte compás:
uno de ellos es el sueño
de sentirme sólo el dueño
sin tener que perdonar,
a ese otro, el empeño,
que me quiere arrebatar,
al que estaba en su lamento,
cuando dijo un no lo siento
porque amar es perdonar.