Gerardo Lugo
Cuervo gris
Alguna vez te has preguntado
Si lo que vives ¿es realidad?;
Y si todo lo que te han contado
No es más que simple vacuidad
Vivimos en un mundo de sueños,
La creación de nuestros miedos
Para creernos los únicos dueños
Mientras dictamos otros credos
Inventamos seres de fantasía
Que representan la bestialidad
¡Vaya aquella gran hipocresía!
Esa que llamamos: humanidad
Bebemos sangre como vampiros
De los que nos brindan su mano,
Les robamos incluso suspiros
Como basilisco de ojos profanos
Como dragón exhalamos fuego
Quemando sólo con palabras,
Creciendo con ello nuestro ego
Cual quimera, bestia macabra
Nos encadenan los temores
Cual lobo Fenrir en el suelo,
Entregando nuestros clamores
A un hada pidiendo un deseo
Nos hundimos en la tristeza
Como leviatán o kraken al mar,
Enfrentando así nuestra vileza,
De cerbero guardián infernal
Aun así renacemos de cenizas
Como el fénix que nunca muere
Soportando aquellas cornisas
De minotauros que nos hieren
Podemos al infinito cielo volar
Entre las alas de un Pegaso
O sobre el lomo blanco cabalgar
De un unicornio en el ocaso
Ahora entiendes el problema,
El de dudar de la humanidad;
Ese siempre ha sido mi dilema,
Aquello que llamamos: realidad.
Si lo que vives ¿es realidad?;
Y si todo lo que te han contado
No es más que simple vacuidad
Vivimos en un mundo de sueños,
La creación de nuestros miedos
Para creernos los únicos dueños
Mientras dictamos otros credos
Inventamos seres de fantasía
Que representan la bestialidad
¡Vaya aquella gran hipocresía!
Esa que llamamos: humanidad
Bebemos sangre como vampiros
De los que nos brindan su mano,
Les robamos incluso suspiros
Como basilisco de ojos profanos
Como dragón exhalamos fuego
Quemando sólo con palabras,
Creciendo con ello nuestro ego
Cual quimera, bestia macabra
Nos encadenan los temores
Cual lobo Fenrir en el suelo,
Entregando nuestros clamores
A un hada pidiendo un deseo
Nos hundimos en la tristeza
Como leviatán o kraken al mar,
Enfrentando así nuestra vileza,
De cerbero guardián infernal
Aun así renacemos de cenizas
Como el fénix que nunca muere
Soportando aquellas cornisas
De minotauros que nos hieren
Podemos al infinito cielo volar
Entre las alas de un Pegaso
O sobre el lomo blanco cabalgar
De un unicornio en el ocaso
Ahora entiendes el problema,
El de dudar de la humanidad;
Ese siempre ha sido mi dilema,
Aquello que llamamos: realidad.