*Sabrina*
Una niña gris
Todos somos marionetas
con
hilos flotantes,
que nos llevan por la vida,
atándonos a entidades,
emociones y pensamientos.
...
¿Vida?
Si nos asomáramos por una esquina
del escenario de un teatro lleno,
las mariposas de luz que
se sentirían en las rodillas,
esas serían vida.
Si caminara teniéndote en los bolsillos
luego te viera de frente a mí, sin inventarte,
y tú notaras estos dos ojos titilando por ti.
Eso también sería vida.
Si te tocan y sientes,
si el día de hoy es diferente al de mañana
y el ese a su vez es diferente al de ayer,
entonces estás vivo.
Si te duele desprenderte de un pensamiento,
si vas tan alto
y alguien te suelta,
pero logras sostenerte,
entonces,
vive que estás vivo.
Y ante todo esto
tu dualidad te deja con
flamas de glorias en las manos
y esperas a
que en algún momento u otro
ese teatro esté cerrado,
y te das cuenta
que lo que más anhelas es un imposible,
que ninguna caricia del viento te hace sentir escalofríos,
que para ti los días y las noches se parecen demasiado,
y si no quedan más hilos para mantenerte firme,
entonces,
vive,
que no muere el que ya está muerto.