Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivamos como si el tiempo no fuera
el arma de un impúdico asesino
-el diablo relojero y mortecino
que rompe las entrañas de cualquiera-.
Vivamos como si nada estuviera
marcado por un trágico destino
-la muerte con su gesto repentino
besando usurpadora y zalamera-.
Corramos hacia el Sol abiertamente
y de la oscuridad mejor ni hablemos
pues sólo con mentarla hinca el diente...
Vivamos sin relojes ni baremos
dejando que renazca felizmente
la Vida que el alma contenemos.
el arma de un impúdico asesino
-el diablo relojero y mortecino
que rompe las entrañas de cualquiera-.
Vivamos como si nada estuviera
marcado por un trágico destino
-la muerte con su gesto repentino
besando usurpadora y zalamera-.
Corramos hacia el Sol abiertamente
y de la oscuridad mejor ni hablemos
pues sólo con mentarla hinca el diente...
Vivamos sin relojes ni baremos
dejando que renazca felizmente
la Vida que el alma contenemos.