Guillén Gomariz
Poeta recién llegado
Veo lo que veo
y no veo lo que ves.
Pero yo me lo imagino.
Ves sangre en mi ropa
que deseas relamer
pues me quieres ver muerto
porque un día te violé.
Poco a poco te acercas
con tu cara infantil
y siento tus turgentes pechos
rozándome hoy a mí.
Me quieres matar de placer
porque aquello te gustó
aunque yo
hoy me lamento de
aquella ufana violación.
A veces pienso
que aquello
sólo fue un sueño
y no existes en realidad.
Pero yo vi la muerte
y la pude evitar.
No me claves el puñal
que yo entonces te clavé.
Puede que existas cielito,
o también puede que no
pero yo mientras tanto...
veo la luz de tu presencia
en las llagas de mis manos
y en los granos de mis pies.
¡Por favor, no me arrugues
ahora esta piel!
y no veo lo que ves.
Pero yo me lo imagino.
Ves sangre en mi ropa
que deseas relamer
pues me quieres ver muerto
porque un día te violé.
Poco a poco te acercas
con tu cara infantil
y siento tus turgentes pechos
rozándome hoy a mí.
Me quieres matar de placer
porque aquello te gustó
aunque yo
hoy me lamento de
aquella ufana violación.
A veces pienso
que aquello
sólo fue un sueño
y no existes en realidad.
Pero yo vi la muerte
y la pude evitar.
No me claves el puñal
que yo entonces te clavé.
Puede que existas cielito,
o también puede que no
pero yo mientras tanto...
veo la luz de tu presencia
en las llagas de mis manos
y en los granos de mis pies.
¡Por favor, no me arrugues
ahora esta piel!