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Poeta recién llegado
La vida interior - sabiduría exterior
Los primeros favores que Dios te hace no se entienden bien,
E incluso los reprochamos, más de una vez;.
Pero en la medida, que logramos identificarnos
Es cada vez más claro para ejercer nuestros actos…
Cuando confiás es bien notorio,
Es exacto para mostrarte lo que hay que esquivar.
Pero no es fácil detectar, los que buscan (como vos) la verdad
Se necesita estar bien despierto, y poseer una fiel observación
(constante y sin descanso – noble y paciente).
Compléta estimación hacia el conocimiento de lo oculto
Para lograr un recreo en donde nos cumplen todos los pedidos,
siempre hay que tener en cuenta involucrar a terceros (en un bien común).
Para el ego una sutil enseñanza, es una traba, una excusa
Para repetir la frase “yo no puedo”.
El iniciado sabe, y entiende bien claro
Que hay una inmensa fuerza por la que es acompañado;
Y entiende que sus pedidos son sagrados, tanto como sus actos.
Por eso es una picardía creer lo que dice quien nos esta juzgando;
Hay muchos haciendo un trabajo, para que olvidemos lo Divino,
Pero siendo consciente, detectas los que te señalan el camino adecuado.
Cuando haces memoria notas: que siempre hubo maestros donde hubo iniciados…
(Desde una seria mirada, un silencio, hasta una pausa entre pensamientos)
Todo puede ser el auxilio, que a Dios tanto le estas pidiendo.
Ningún lugar, que no sea el interior de nuestro cuerpo;
Puede detectar “esos mementos” en donde solo se puede ser un sabio
Los primeros favores que Dios te hace no se entienden bien,
E incluso los reprochamos, más de una vez;.
Pero en la medida, que logramos identificarnos
Es cada vez más claro para ejercer nuestros actos…
Cuando confiás es bien notorio,
Es exacto para mostrarte lo que hay que esquivar.
Pero no es fácil detectar, los que buscan (como vos) la verdad
Se necesita estar bien despierto, y poseer una fiel observación
(constante y sin descanso – noble y paciente).
Compléta estimación hacia el conocimiento de lo oculto
Para lograr un recreo en donde nos cumplen todos los pedidos,
siempre hay que tener en cuenta involucrar a terceros (en un bien común).
Para el ego una sutil enseñanza, es una traba, una excusa
Para repetir la frase “yo no puedo”.
El iniciado sabe, y entiende bien claro
Que hay una inmensa fuerza por la que es acompañado;
Y entiende que sus pedidos son sagrados, tanto como sus actos.
Por eso es una picardía creer lo que dice quien nos esta juzgando;
Hay muchos haciendo un trabajo, para que olvidemos lo Divino,
Pero siendo consciente, detectas los que te señalan el camino adecuado.
Cuando haces memoria notas: que siempre hubo maestros donde hubo iniciados…
(Desde una seria mirada, un silencio, hasta una pausa entre pensamientos)
Todo puede ser el auxilio, que a Dios tanto le estas pidiendo.
Ningún lugar, que no sea el interior de nuestro cuerpo;
Puede detectar “esos mementos” en donde solo se puede ser un sabio