BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me autoconcentro
redimo las vasijas
repletas de oro moreno
el azúcar lo destierro
soy propicio a la lectura
lentitud de bueyes en la cosecha
coexistiendo múltiplemente
en la averiguación de un sustantivo
inusual. Mis llantos
miss llantos, lamentos apócrifos,
en lugar de lágrimas o santos.
Busco. Miro la observada niñez
rubicunda. El oreado sistema bulímico.
La obstetra singular que reitera
su obsesión por mantenerme.
Mi boca augura voces. Auspicia
sementales reinantes. Lee y construye.
Tu voz muerta, entre reinos congelados.
Viajo por sueños
vigilo las serpientes anochecidas
los espacios inconcretos
que formulo en la saliva,
donde acaso, manda todavía
el sueño.
Dónde meter la basura
está claro. Mis zapatos
deslucen el trayecto. Sin duda
sombras. Sin ecuación renuente.
Misterio sin enigma. Serpiente
que recorre un tumulto de soles.
El cactus superado, queda en retaguardia.
Me escuecen los iris, los párpados
iniciales, las grafías insensibles
que pago por mandato. Las púrpuras
desacatadas. Los baños dorados
con sus gárgolas soporíferas.
Oh áureas manías, mantened
el suelo invicto, tras el ostracismo
de las manivelas. Lánguidamente:
esquife soñoliento de longevidad inexacta.
Circunferencia de daños acumulados.
Supresión de bocas que perciben las oscuras
moreras. Las frambuesas eremitas.
Los solitarios campos satanizados.
Con su esculpidor derriba el lamento
que siempre escuece en la mirada.
El milímetro rompe las varices, es sustancial
la materia que aniquilas y rasga las venas.
Arterias dilapidadas por escuetos mensajes.
Oh Matilda, sueño de bocas que emergen del suelo!
©
redimo las vasijas
repletas de oro moreno
el azúcar lo destierro
soy propicio a la lectura
lentitud de bueyes en la cosecha
coexistiendo múltiplemente
en la averiguación de un sustantivo
inusual. Mis llantos
miss llantos, lamentos apócrifos,
en lugar de lágrimas o santos.
Busco. Miro la observada niñez
rubicunda. El oreado sistema bulímico.
La obstetra singular que reitera
su obsesión por mantenerme.
Mi boca augura voces. Auspicia
sementales reinantes. Lee y construye.
Tu voz muerta, entre reinos congelados.
Viajo por sueños
vigilo las serpientes anochecidas
los espacios inconcretos
que formulo en la saliva,
donde acaso, manda todavía
el sueño.
Dónde meter la basura
está claro. Mis zapatos
deslucen el trayecto. Sin duda
sombras. Sin ecuación renuente.
Misterio sin enigma. Serpiente
que recorre un tumulto de soles.
El cactus superado, queda en retaguardia.
Me escuecen los iris, los párpados
iniciales, las grafías insensibles
que pago por mandato. Las púrpuras
desacatadas. Los baños dorados
con sus gárgolas soporíferas.
Oh áureas manías, mantened
el suelo invicto, tras el ostracismo
de las manivelas. Lánguidamente:
esquife soñoliento de longevidad inexacta.
Circunferencia de daños acumulados.
Supresión de bocas que perciben las oscuras
moreras. Las frambuesas eremitas.
Los solitarios campos satanizados.
Con su esculpidor derriba el lamento
que siempre escuece en la mirada.
El milímetro rompe las varices, es sustancial
la materia que aniquilas y rasga las venas.
Arterias dilapidadas por escuetos mensajes.
Oh Matilda, sueño de bocas que emergen del suelo!
©