Pretendo sumergirme en las notas del piano
como si marchase hacia un instante deseado,
como si lo inesperado diese vida a la existencia,
y como el clamor de la Verdad ante la creencia.
Anhelo a Inspiración desde mi mediocridad,
desde mi insignificancia y mi humana arrogancia.
Quiero ser partícipe de su divinidad
y ser otro amante perdido en su fragancia.
Será la Palabra el agua de mi joven mar,
la cual ansía mantener su pureza
ante la inevitabilidad de la extrañeza.
Tan solo estoy aprendiendo a volar
sin más alas que mis sueños. Busco ser el dueño
consciente de mi tren. Quiero arriesgar en las jugadas, pese al daño.
No sé como evitar que cante triste el ruiseñor,
ni tampoco hacerme digno con el paso de los años,
¿pues como podría ser lo que realmente soy
si el mirar del otro se presenta en desafío?
Quizás me equivoque, pero el frío
es sentido y la mirada sigue firme y presionando hoy.
Libertad, asumo tus cadenas pero
susúrrame la melodía que me haga comprenderte
para así poder decirme en un futuro
que viví porque pude enamorarte.
La pregunta es infinita, la duda es infinita,
el arte es infinito y la vida es tan finita.
¡Qué tragicomedia parece presenciarse
al ver como mi alma solo busca buscarse!
Podría definirme como un instante efímero
que sueña con alcanzar la eternidad.
Me siento arrojado a la posibilidad.
Si conoces el secreto, por favor, dímelo.
La búsqueda no se detiene y el devenir me viene
a gritar que no va a detenerse
y que nunca dejará marchar a sus rehenes.
Quizás el conocer sea el conocerse.
El piano canta y lo callado sangra.
Parece ser el portador de la esperanza
y aunque pudiera ser solo una ilusión
el contacto con su piel me sugiere redención
a través de mi mirada hacia el fondo de mi ser.
Solo quiero vivir, como en otra ocasión dije.
Hay tanto por hacer y tan poco tiempo he de tener
que no sé que hacer o que no hacer en este viaje...
como si marchase hacia un instante deseado,
como si lo inesperado diese vida a la existencia,
y como el clamor de la Verdad ante la creencia.
Anhelo a Inspiración desde mi mediocridad,
desde mi insignificancia y mi humana arrogancia.
Quiero ser partícipe de su divinidad
y ser otro amante perdido en su fragancia.
Será la Palabra el agua de mi joven mar,
la cual ansía mantener su pureza
ante la inevitabilidad de la extrañeza.
Tan solo estoy aprendiendo a volar
sin más alas que mis sueños. Busco ser el dueño
consciente de mi tren. Quiero arriesgar en las jugadas, pese al daño.
No sé como evitar que cante triste el ruiseñor,
ni tampoco hacerme digno con el paso de los años,
¿pues como podría ser lo que realmente soy
si el mirar del otro se presenta en desafío?
Quizás me equivoque, pero el frío
es sentido y la mirada sigue firme y presionando hoy.
Libertad, asumo tus cadenas pero
susúrrame la melodía que me haga comprenderte
para así poder decirme en un futuro
que viví porque pude enamorarte.
La pregunta es infinita, la duda es infinita,
el arte es infinito y la vida es tan finita.
¡Qué tragicomedia parece presenciarse
al ver como mi alma solo busca buscarse!
Podría definirme como un instante efímero
que sueña con alcanzar la eternidad.
Me siento arrojado a la posibilidad.
Si conoces el secreto, por favor, dímelo.
La búsqueda no se detiene y el devenir me viene
a gritar que no va a detenerse
y que nunca dejará marchar a sus rehenes.
Quizás el conocer sea el conocerse.
El piano canta y lo callado sangra.
Parece ser el portador de la esperanza
y aunque pudiera ser solo una ilusión
el contacto con su piel me sugiere redención
a través de mi mirada hacia el fondo de mi ser.
Solo quiero vivir, como en otra ocasión dije.
Hay tanto por hacer y tan poco tiempo he de tener
que no sé que hacer o que no hacer en este viaje...