tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Van pasando las páginas y las historias.
Los días críticos y las miradas perdidas.
Las horas, los abrazos y las vueltas de la vida.
Van pasando las muertes que nos importan.
Las revistas y las cosas que nunca entenderemos.
Las muertes de personas extrañamente increíbles.
Van pasando imágenes de alegrías imperfectas.
Las angustias de momentos que no recordaremos.
Largas noches de cuentos oscuros y melancolías.
Van pasando las muertes que nos son indiferentes.
Las caminatas solitarias en grupos sin anécdotas.
Las enfermedades terminales y las visitas al médico.
Van pasando las vacaciones y las cosas sin sentido.
Las puertas entreabiertas y las reuniones incomodas.
Las muertes de los perros y los amores de juventud.
Van pasando las tristezas y las discusiones de política.
Las películas clase B y los capítulos de los Simpson.
Las pizzas en La Gran Buenos Aires y el saludo de Moreno.
Van pasando las series y las hamburguesas de Mc Donals.
Los alquileres, los autos y las muertes de los vecinos.
Los casamientos, los divorcios y la llegada de los hijos.
Van pasando los trabajos y las fotos de antiguos amores.
Los despidos laborales y los actos escolares de los niños.
Los cumpleaños, los velorios y los asensos en el trabajo.
Van pasando las veces que juramos no correr más al colectivo.
Las crisis financieras, los gobiernos y las picaduras de mosquitos.
Las canciones de protestas y las muertes de los seres queridos.
Han pasado tantos otoños e inviernos y tan pocos subterfugios.
Las mentiras, las verdades y los engaños de algunos amigos.
Llegan las miradas ausentes y los reproches de tu propia gente.
Los instantes tristes y felices y las muertes de los gatos.
Va llegando nuestra muerte y todo parece seguir su curso.
Nadie alcanza a comprender que esto es solo un viaje a la nada.
La nada desde un comienzo ha estado con nosotros solo que siempre
La hemos negado, puedo tocarla ahora pues hoy formo parte de ella.
Estaré tras tuyo, siguiéndote los pasos para que encuentres tu vacío.
Los días críticos y las miradas perdidas.
Las horas, los abrazos y las vueltas de la vida.
Van pasando las muertes que nos importan.
Las revistas y las cosas que nunca entenderemos.
Las muertes de personas extrañamente increíbles.
Van pasando imágenes de alegrías imperfectas.
Las angustias de momentos que no recordaremos.
Largas noches de cuentos oscuros y melancolías.
Van pasando las muertes que nos son indiferentes.
Las caminatas solitarias en grupos sin anécdotas.
Las enfermedades terminales y las visitas al médico.
Van pasando las vacaciones y las cosas sin sentido.
Las puertas entreabiertas y las reuniones incomodas.
Las muertes de los perros y los amores de juventud.
Van pasando las tristezas y las discusiones de política.
Las películas clase B y los capítulos de los Simpson.
Las pizzas en La Gran Buenos Aires y el saludo de Moreno.
Van pasando las series y las hamburguesas de Mc Donals.
Los alquileres, los autos y las muertes de los vecinos.
Los casamientos, los divorcios y la llegada de los hijos.
Van pasando los trabajos y las fotos de antiguos amores.
Los despidos laborales y los actos escolares de los niños.
Los cumpleaños, los velorios y los asensos en el trabajo.
Van pasando las veces que juramos no correr más al colectivo.
Las crisis financieras, los gobiernos y las picaduras de mosquitos.
Las canciones de protestas y las muertes de los seres queridos.
Han pasado tantos otoños e inviernos y tan pocos subterfugios.
Las mentiras, las verdades y los engaños de algunos amigos.
Llegan las miradas ausentes y los reproches de tu propia gente.
Los instantes tristes y felices y las muertes de los gatos.
Va llegando nuestra muerte y todo parece seguir su curso.
Nadie alcanza a comprender que esto es solo un viaje a la nada.
La nada desde un comienzo ha estado con nosotros solo que siempre
La hemos negado, puedo tocarla ahora pues hoy formo parte de ella.
Estaré tras tuyo, siguiéndote los pasos para que encuentres tu vacío.