Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Espirada velocidad se deja aconsejar desde sus pasos
servidumbre de la economía me intento apartar
de esta carrera a consumir la energía que nos queda,
en bisuterías que se acomodan en nuestras almas
como un verdadero diadema de adoración.
Enajenada carrera que pisa mis pies
sin detenerse a ver si en la vera he quedado tirado
e impasible quieren de mi estado,
más con dificultad me levanto
a sacudir la tierra de mis manos
que por años se ha acumulado
agrietándose con mugre y profundas,
las acerco a una vertiente
que se ofrece sin siquiera pedirla
y siento el frío del agua
que se adentra a mis surcos.
Y siento el grito que expulsa mis entrañas
¡¡¡DETENTE!!!.....
¡¡¡MIRA!!!,
pues te están ofreciendo la delicadeza de mirar
y justo por el rabillo del ojo
oteo una flor que desde el jardín
se balancea suave y delicada,
y te están invitando a degustar ambrosías
que desde la dulzura de mis labios
fluye diáfano el sabor embriagador de la parra,
y tus oídos se envuelven con olas
que desnudas caen en la playa,
más se te eriza la piel
con el contacto cálido y terso de otra piel
que te hace sudar en fluidos ríos,
que en afluentes logran llegar riendo
hasta la desembocadura de la costa,
que te espera expuesta y abierta a tus embates.
¿lograste detenerte?,
de esta carrera rapaz y vertiginosa
que te ha invitado la sociedad
absolutamente engreída de sus avances,
más el logro máximo que te propongo
es aquel de encontrar en tus sentidos
el real motivo para el que has nacido,
pues me declaro subordinado a ellos
he develado que son perenne en el tiempo,
aunque más de alguno de ellos ya no estén contigo...
servidumbre de la economía me intento apartar
de esta carrera a consumir la energía que nos queda,
en bisuterías que se acomodan en nuestras almas
como un verdadero diadema de adoración.
Enajenada carrera que pisa mis pies
sin detenerse a ver si en la vera he quedado tirado
e impasible quieren de mi estado,
más con dificultad me levanto
a sacudir la tierra de mis manos
que por años se ha acumulado
agrietándose con mugre y profundas,
las acerco a una vertiente
que se ofrece sin siquiera pedirla
y siento el frío del agua
que se adentra a mis surcos.
Y siento el grito que expulsa mis entrañas
¡¡¡DETENTE!!!.....
¡¡¡MIRA!!!,
pues te están ofreciendo la delicadeza de mirar
y justo por el rabillo del ojo
oteo una flor que desde el jardín
se balancea suave y delicada,
y te están invitando a degustar ambrosías
que desde la dulzura de mis labios
fluye diáfano el sabor embriagador de la parra,
y tus oídos se envuelven con olas
que desnudas caen en la playa,
más se te eriza la piel
con el contacto cálido y terso de otra piel
que te hace sudar en fluidos ríos,
que en afluentes logran llegar riendo
hasta la desembocadura de la costa,
que te espera expuesta y abierta a tus embates.
¿lograste detenerte?,
de esta carrera rapaz y vertiginosa
que te ha invitado la sociedad
absolutamente engreída de sus avances,
más el logro máximo que te propongo
es aquel de encontrar en tus sentidos
el real motivo para el que has nacido,
pues me declaro subordinado a ellos
he develado que son perenne en el tiempo,
aunque más de alguno de ellos ya no estén contigo...