IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Clavada mi vida en la tierra,
clavados mis días,
entre heridas y hiedras,
la serenata en el viento ensordece,
aúllan mis miedos desertores,
le reclaman a mi ego, que ahora me mata,
somos presas de la cordura,
de demostrar nuestras capacidades,
de condenar al que ha de caer,
somos sentidos y barreras,
que algún ciego ha de quebrar,
porque se vislumbra con la carencia,
con la flecha perdida,
con la espada templada,
enfrente del misterio,
la soledad pisa a cada corazón,
sus ecos crean caos,
y a través de los lamentos
las razones se elevan,
gritan como si no hubiera un mañana,
enfrente de su rostro, perdido,
vuelvo a encontrar sus lágrimas,
enfrente de sus ojos,
caigo abatido ante la verdad.
clavados mis días,
entre heridas y hiedras,
la serenata en el viento ensordece,
aúllan mis miedos desertores,
le reclaman a mi ego, que ahora me mata,
somos presas de la cordura,
de demostrar nuestras capacidades,
de condenar al que ha de caer,
somos sentidos y barreras,
que algún ciego ha de quebrar,
porque se vislumbra con la carencia,
con la flecha perdida,
con la espada templada,
enfrente del misterio,
la soledad pisa a cada corazón,
sus ecos crean caos,
y a través de los lamentos
las razones se elevan,
gritan como si no hubiera un mañana,
enfrente de su rostro, perdido,
vuelvo a encontrar sus lágrimas,
enfrente de sus ojos,
caigo abatido ante la verdad.
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