cuatrolíneas
Poeta recién llegado
Fuego, fuego en mi alma,
y en mis ojos que se desvanecen
como ese árbol que descansa en calma
bajo las nubes que se disuelven
bajo días calurosos que desgarran la palma,
gritemos todos juntos,
giremos en la mesa y vamos
a la rueda de la fortuna
quizás ahí se escuchen de nuevo nuestras risas.
La noche de espera
es sólo una puerta
a la radiante primavera,
donde los conos de helado
que solemos tomar,
se derriten y caen como bandera
después de la guerra.
y en mis ojos que se desvanecen
como ese árbol que descansa en calma
bajo las nubes que se disuelven
bajo días calurosos que desgarran la palma,
gritemos todos juntos,
giremos en la mesa y vamos
a la rueda de la fortuna
quizás ahí se escuchen de nuevo nuestras risas.
La noche de espera
es sólo una puerta
a la radiante primavera,
donde los conos de helado
que solemos tomar,
se derriten y caen como bandera
después de la guerra.
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