IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Mundo de ventanas álmicas,
no es vasto el don de escuchar,
si no se ve a falta de luz
la oscuridad que silencia,
desordenamos los sentidos,
alimentamos un sinsentido consentido,
divino el que se aprecie vacío,
aunque la ignorancia premie al abatido,
latidos son sangre,
aullidos, dolor,
sollozos, pudor,
las cenizas aún pisan,
con alma de asesino,
somos claustro de un sentimiento
que se entiende pulcro,
de un florero adivino,
de un dios alfarero que nos punza,
que nos vuelve entorno,
que nos desea eternos,
será por compañía o agonía,
la desidia nos abruma,
la neblina y nuestra luna,
entre noches cumplimos deseos,
en los sueños lisonjeros,
como sol azabache,
caeremos a la realidad,
como rocas al desastre.
no es vasto el don de escuchar,
si no se ve a falta de luz
la oscuridad que silencia,
desordenamos los sentidos,
alimentamos un sinsentido consentido,
divino el que se aprecie vacío,
aunque la ignorancia premie al abatido,
latidos son sangre,
aullidos, dolor,
sollozos, pudor,
las cenizas aún pisan,
con alma de asesino,
somos claustro de un sentimiento
que se entiende pulcro,
de un florero adivino,
de un dios alfarero que nos punza,
que nos vuelve entorno,
que nos desea eternos,
será por compañía o agonía,
la desidia nos abruma,
la neblina y nuestra luna,
entre noches cumplimos deseos,
en los sueños lisonjeros,
como sol azabache,
caeremos a la realidad,
como rocas al desastre.