Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Señor de los momentos escondidos
responde este clamor destellante
en cada milímetro de sed destilado.
No dejes de mirarme la vida
desde el borde de tus lentes.
No abandones mi amor en esta huida
que se pierde en el ayer.
Señor de los momentos esparcidos
espárzame en sus pesares
que voz no existe, pero mi alma está lastimada.
Me han herido
y mi silaba, sobrevivir,
no aguanta.
Señor de la magia en abundancia
dígame cómo responder al aire
o por lo menos dar certeros golpes
al mundo, que venguen mi dolor.
responde este clamor destellante
en cada milímetro de sed destilado.
No dejes de mirarme la vida
desde el borde de tus lentes.
No abandones mi amor en esta huida
que se pierde en el ayer.
Señor de los momentos esparcidos
espárzame en sus pesares
que voz no existe, pero mi alma está lastimada.
Me han herido
y mi silaba, sobrevivir,
no aguanta.
Señor de la magia en abundancia
dígame cómo responder al aire
o por lo menos dar certeros golpes
al mundo, que venguen mi dolor.
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