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DrillingChoke

Poeta recién llegado

Ella espera con ansias aquel marinero que por sus olas se atreva a navegar.


Que atraviese sus tormentas y la tempestad de olas violentas.


Crueles pliegues de mar tendrá que enfrentar.


Que a brutales diluvios sobreviva y permanezca hasta el final.


Para que después de todo...
Disfrue del cielo despejado o admirar su lado estrellado.


Ya sea también para gozar de su belleza y salada calma.


Que permita el rocío de tierna lluvia en su rostro y el canto
de suave brisa en su oír.


Que aun así despues de todo... sean felices...
 
El vaivén de las olas
mantiene en movimiento las piedrecillas
mientras desgasta las más grandes y pesadas del puerto
demostrando no tanto su fuerza
sino su paciencia
hasta lograr lo anhelado...

¿te gusta el ruido de las olas
estrellándose contra la costa?

a la distancia tomaré una caracola
para compartir esa tonada
 
Raramente disfruto de algún ruido...

Que el vaivén de las olas producto del mar
penetre grande rocas rasgasndo de ellas
no quiere decir que ese sea su objetivo o por lo que siempre está.

En cuanto se quiere disculpar
solamente más dañado deja el lugar.

Las olas chocan contra la costa para expresar
su sufrimiento en eterno miedo de no ver llegar su tal marinero.
Tan largo y extenso... Desespera.


Undo mis pies en la arena justo las pequeñas olas gentiles
de esa costa ajena que describes.
 
Las olas son caricias que relajan
o bien ímpetus que rompen
según sea su intensidad
pues no considera sus efectos
sino sus afecciones

El anhelo es extraño
varía del saudade a la melancolía
de la rabia al desespero

Por ello los placeres de la memoria
los tecuerdos de almíbar
calman las ansias
y brindan sosiego

Al final una espera en compañía
puede apaciguar las angustias
reforzar las esperanzas
y hasta renacer las ilusiones

En cierto grado surge
una sana envidia al marinero
que supo plantar los suspiros
escondidos entre olas
 
Última edición:
El mar susurra en sus sueños al marinero,
lo invita a perderse en sus aguas cristalinas,
a dejarse llevar por sus olas y corrientes,
a ser parte de su danza interminable.

El marinero escucha el llamado del mar,
siente en su corazón la seducción del océano,
anhela la libertad que solo el mar puede dar,
la inmensidad que lo hace sentir pequeño.

En sus ojos brilla el destello del horizonte,
en su alma arde la pasión por la aventura,
no hay límites ni fronteras que lo detengan,
solo el mar, su amante eterno, su infinita locura.

Se aleja de la tierra firme con valentía,
se entrega al abrazo profundo del agua,
su corazón late al ritmo de las olas,
su espíritu navega en busca de la calma.

El mar y el marinero, unidos en un mismo destino,
en una danza eterna de amor y desafío,
el marinero se funde con el mar,
y juntos encuentran la paz y el alivio.


Esa es la verdadera historia.
 
Criaturas míticas de las profundidades,
Con voces seductoras que hacen llorar a los marineros,
Su belleza es un disfraz para su intención mortal,
Para atraer a los hombres a su perdición, sus vidas por lamentar.

Con cuerpos de pez y caras de doncellas hermosas,
Llaman con su canción, una melodía tan rara,
Pero cuidado, oh marineros, con su traicionera llamada,
Porque una vez que hayas sucumbido, seguramente caerás.
 
Quien tuviera la dicha
de poseer más de una y mil vidas
para perderlas con cruel dicha
entre vaivenes de asfixia...

Lleguen a mí los cantos
suelten de mí la cuerdas
...
no soy Ulises...
ni ustedes argonautas...
...
pero sean testigos mudos
de una complaciente entrega
al tálamo final
...

Saludos.
 
Última edición:
Mente dificil y obtusa
no deja entrar la luz
se aferra a sus prejuicios
creyendo que tiene la verdad.

Ciego que no puede ver más allá.
Esta atrapado en su burbuja
sin querer salir ni avanzar.
 
La brisa eleva las gaviotas
pudiendo ellas volar
sin apenas esfuerzos
planean y pican
según sea la oportunidad

En la arena camino
errante con una cerveza en una mano
y una hamburguesa en la otra
meditando y midiendo
los pasos que se hunden
cuando el oleaje se infiltra
a mitad del caminar

Veo absorto el horizonte
mientras humedezco la garganta
siento la brisa halando de mi gorra
y levanto inocente la otra mano
para evitar que vaya a volar...
torpe descuido el mío
una sombra de cola bifurcada
me robó la merienda sin chistar...

Saludos.
 
Con sus alas blancas surcan el cielo,
danzan entre las olas del mar profundo,
libres, ligeras, sin ningún duelo.

Parecen mensajeras de la eternidad,
con su vuelo majestuoso y sereno,
nos invitan a la libertad,
a soltar amarras y volar sin freno.

Guardianes de la mar y del viento,
nos enseñan que en lo sencillo está lo profundo,
que en la simpleza está el auténtico aliento.
 
Susurrante y frío,
se cuela en las grietas y ventanales,
revoloteando entre los manteles
como un fantasma que no tiene dueño.

Se enreda en mi cabello y en mis sueños,
roza mi piel con su aliento helado,
me eriza la piel con su siseo callado,
haciendo eco en mis pensamientos pequeños.
 
Suenan las campanadas del viejo reloj,
haciendo vibrar las penumbras
e inundar con ecos lúgubres,
aquellos rincones oscuros,
donde se entregan besos
las calaveras del cadalso.

Las sombras se llenan
de trémulos movimientos
al soplar extrañas brisas
sobre los candeleros.

Extraños lamentos
pálidos reclamos de cariño
de la dicha negada
por el tiempo y la distancia.

Pobres almas condenadas
a vagar en pos de cuerpos
que puedan invadir...
que les permitan repetir
los roces de la piel amada.

Al sentirse cercana la ansiada mirada
de aquella presencia querida
arde el deseo impuro
de disfrutar su delicias...

En esa escena propicia
no habrá mayor temor
que en ese justo instante
se caiga el internet.
 
Las palabras se pierden en el aire,
como hojas en otoño arrebatadas.

Déjame descansar,
en silencio quiero estar,
que el ruido de tal palabras
resuene en mi soledad.

Deja que el silencio hable por ti,
pues a veces las palabras sobran,
y el silencio es la verdad que tanto ansío sentir.

Deja que el corazón
se exprese en su propio lenguaje,
con sus susurros y latidos,
que traspasan todas las barreras del lenguaje.

Solo escucha
el murmullo del viento y el cantar de los pájaros,
que en su canto encontrarás
la paz que buscabas en vano con tus palabras.
 
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