Osidiria
Poeta asiduo al portal
Velas Ateas
Después de morir vuelvo a mis escritos,
a derramar sobre el papel mis latidos
y a sentir de nuevo en mis sentidos
cómo es la vida sin estar detrás de la reja del silencio,
porque quiero dejar constancia
que no soy un número al final de una cuenta.
Quiero que el aire encuentre siempre abierta
la puerta a mis pulmones,
y que mis fuerzas no se intimiden ante lo imposible,
que la luna sea reina de mis noches
y la verdad se presente ante mí sin maquillaje,
sin promesas adornando una belleza inalcanzable
ni velas que no creen en los altares en los que rezan.
Que mis pies alumbren el paisaje,
que lo perfecto con lo que sueño siga durmiendo
en los pinceles de lo imposible
y mientras no haya un cielo apropiado para ello
que siga ardiendo el fuego en la chimenea
para dar cobijo en ella
a las razones que tiene la vida para mantenerme vivo.
Después de morir vuelvo a mis escritos,
a derramar sobre el papel mis latidos
y a sentir de nuevo en mis sentidos
cómo es la vida sin estar detrás de la reja del silencio,
porque quiero dejar constancia
que no soy un número al final de una cuenta.
Quiero que el aire encuentre siempre abierta
la puerta a mis pulmones,
y que mis fuerzas no se intimiden ante lo imposible,
que la luna sea reina de mis noches
y la verdad se presente ante mí sin maquillaje,
sin promesas adornando una belleza inalcanzable
ni velas que no creen en los altares en los que rezan.
Que mis pies alumbren el paisaje,
que lo perfecto con lo que sueño siga durmiendo
en los pinceles de lo imposible
y mientras no haya un cielo apropiado para ello
que siga ardiendo el fuego en la chimenea
para dar cobijo en ella
a las razones que tiene la vida para mantenerme vivo.