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Vela inmortal

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Siéntate ahora, ¿por qué me buscas?

las velas esconden sombras en la espalda

de la estampa donde crujen piedras,

¿Sabes que esconde el maquillaje taciturno?

Presta atención a la voz perdida en los labios

Y al chirriante pergamino de los huesos cansados,

presta atención.


Siéntate, los caminos son un soplo en el viento,

una lectura adentrada en horizontes,

un orbe oscuro en las paredes del recuerdo,

¿sabes si el tiempo hurga grietas en los muros?.

Escucha el tiempo de todos en las ramas del invierno,

la cosecha imprevista brota en las huellas hundidas

y los suelos invadidos de almas marcan desiertos,

como yo, como el cielo oscuro y las aves

de olvido en las sombras que no florecen;

yo, quizás nadie más …


¡Sé que no entiendes! yo no heredé la ausencia perdida,

ni el designio del día y la noche o la lucha entre perros y gatos,

los mismos surcos de polvo no siempre moran en la ventana asoleada,

no temas, la pena del alma deambula entre corazas vivas

y el ocaso perenne arropa los sueños añejos,

una pluma en el viento, la brisa, el cansancio....



¡oh Inclemente tiempo pacta con el firmamento

los colores del viento!

deja el recuerdo en los pensamientos vivos,

dilucida los paisajes en mis reminiscencias,

en mi lecho, en mi cuadro junto al agua,

y las fracturas constantes abogan

a los botes que se alejan en altamar,

yo, quizás nadie más…



No te vayas, aún la vela vive,

¿recuerdas los fantasmas del armario?

estos que venían en la hebras,

y de los deseos mortales en las tierras

de sangre poblada,

el destino es un castigo sin voluntad

que no entiende el dolor en los pies,

el descubrimiento del amor pronto

verá la brisa cerca como pronto la nada,

devolverá el tiempo a los granos de arena.

¿desayunaste?

Yo no, quizás nadie más…
 
Siéntate ahora, ¿por qué me buscas?

las velas esconden sombras en la espalda

de la estampa donde crujen piedras,

¿Sabes que esconde el maquillaje taciturno?

Presta atención a la voz perdida en los labios

Y al chirriante pergamino de los huesos cansados,

presta atención.


Siéntate, los caminos son un soplo en el viento,

una lectura adentrada en horizontes,

un orbe oscuro en las paredes del recuerdo,

¿sabes si el tiempo hurga grietas en los muros?.

Escucha el tiempo de todos en las ramas del invierno,

la cosecha imprevista brota en las huellas hundidas

y los suelos invadidos de almas marcan desiertos,

como yo, como el cielo oscuro y las aves

de olvido en las sombras que no florecen;

yo, quizás nadie más …


¡Sé que no entiendes! yo no heredé la ausencia perdida,

ni el designio del día y la noche o la lucha entre perros y gatos,

los mismos surcos de polvo no siempre moran en la ventana asoleada,

no temas, la pena del alma deambula entre corazas vivas

y el ocaso perenne arropa los sueños añejos,

una pluma en el viento, la brisa, el cansancio....



¡oh Inclemente tiempo pacta con el firmamento

los colores del viento!

deja el recuerdo en los pensamientos vivos,

dilucida los paisajes en mis reminiscencias,

en mi lecho, en mi cuadro junto al agua,

y las fracturas constantes abogan

a los botes que se alejan en altamar,

yo, quizás nadie más…



No te vayas, aún la vela vive,

¿recuerdas los fantasmas del armario?

estos que venían en la hebras,

y de los deseos mortales en las tierras

de sangre poblada,

el destino es un castigo sin voluntad

que no entiende el dolor en los pies,

el descubrimiento del amor pronto

verá la brisa cerca como pronto la nada,

devolverá el tiempo a los granos de arena.

¿desayunaste?

Yo no, quizás nadie más…
La introspección y la percepción del tiempo.
Es muy elocuente que el tiempo y las experiencias dejan huellas en el alma.

Saludos
 
Daniel,
tu poema navega en aguas donde el tiempo y la memoria se deshacen,
con imágenes que rozan con el surrealismo— ese “maquillaje taciturno” y “el chirriante pergamino de los huesos” son espejos distorsionados de la realidad.
Hay un pulso melancólico que invita a sentarse y escuchar ese susurro profundo,
una danza entre el olvido y la esperanza que queda grabada.

No es solo surrealista, es también un viaje íntimo que se siente y se piensa.

Besos en el azul
 
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