AIBAEZA
Poeta adicto al portal
Para Ana Clavero, a quien admiro y me infundió la idea con sus textos
Un año de lucha contra las llamas
que ardían en su cuerpo, en la conciencia
lúcida y la voz distante, vivió Vanesa
Rodríguez. Mujer quemada de corazón fuerte,
madre amantísima y esposa maltratada,
huésped inquieto en la sórdida prisión
de la barbarie. Con un beso de Judas
ardieron tus ataduras mortales,
el fuego devoró tu piel y tu edad,
te segó los miembros, laceró tu carne
Pero hablas sin voz, valiente, para espantarle.
Yo sacaré adelante a mis hijos.
¿Acabó tu vida con tu último aliento?
¿Ganó él? No Has dejado prendida
para siempre la antorcha del coraje
que nos aferra al mundo libre de los sueños.
A Vanesa Rodríguez, fallecida en Madrid el 7 de Agosto de 2006, tras permanecer un año en la UC. Vanesa no pudo recuperarse de las quemaduras sufridas tras el ataque de su marido, Horacio Barcos; este se dirigió a ella en plena calle, la besó, la roció con un líquido inflamable y prendió fuego con un mechero. Vanessa deja dos hijos de siete y cuatro años.
