Poeta en Silencio
Enrique
Surges de pronto en mi ventana y digo:
Eres tú la perfecta hechura, el alma
cuya voz abre grietas en mi carne,
donde tus dientes fríos
se desplazan con ritmo acuchillante.
Yo te doy más que sangre mi memoria.
Te doy mi amor en surcos
de fosas arteriales;
te doy el rojo beso
de esta boca que clama y que despojas.
Eres amor que se convierte en hambre,
la sensación que explora entre mis venas.
Eres ese parásito triunfante
que muerde ansiosamente
con un celo nupcial de luna llena.
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Bien sé que al despertar no hallaré a nadie;
hallaré un viento débil en mi cara
y un eco triste en mi ventana abierta.
Eres tú la perfecta hechura, el alma
cuya voz abre grietas en mi carne,
donde tus dientes fríos
se desplazan con ritmo acuchillante.
Yo te doy más que sangre mi memoria.
Te doy mi amor en surcos
de fosas arteriales;
te doy el rojo beso
de esta boca que clama y que despojas.
Eres amor que se convierte en hambre,
la sensación que explora entre mis venas.
Eres ese parásito triunfante
que muerde ansiosamente
con un celo nupcial de luna llena.
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Bien sé que al despertar no hallaré a nadie;
hallaré un viento débil en mi cara
y un eco triste en mi ventana abierta.
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