Y por esta paz de voces cantarinas en las mañanas,
por esas armonías,
y por estos colores de las promesas y las esperanzas…
y por esto que yo quería tanto,
y porque necesitaba justificarlo tanto…
y cuando la causa eran esas cosas que yo hacía por mis cobardías,
pero era el efecto, lo que luego me obligaba a ser valiente…