/**/naty/**/
Poeta recién llegado
Utopía de la percepción
Pobres de los que no sienten,
Y no llegan siquiera a comprender
Lo que no es visceral.
Y yo vuelo.
Ya volé de las voces del mundo,
Un coro de pájaros anunció mi despedida
Y lo escatológico, no fue más parte de mí.
He viajado tan lento,
Que los árboles fueron parte de mi espalda.
Un niño rubio descabezó un conejo
Para conocer el color rojo,
Y yo lloré lágrimas de río,
Sobre su blonda cabellera.
Huye del amor una mañana,
Ámame sin el cuerpo y sin el sexo
Que las entrañas no sean parte de esta historia
En la que no seremos vencidos.
Mas al acariciar tu alma,
Un mar de sangre cae
Sobre mis sentimientos.
¿Quién es que alumbra,
Tus pies llenos de herrumbre?
¿Acaso has sentido que tienes alas?
¿Has oído a los planetas alinearse,
Mientras un astro visionario te erosiona?
Libera a tu alma armoniosa
De tan horrible cárcel.
Ven a mí.
Soy tan sombría
Que no llegas a distinguirme
Entre las flores nocturnas.
Y yo...
Trato de llegar a tu monotonía,
Para que dancen nuestras costumbres,
Sobre las orquídeas marchitas.
No temas
Traigo calma
A los dobleces de tus almas.
Pobres de los que no sienten,
Y no llegan siquiera a comprender
Lo que no es visceral.
Y yo vuelo.
Ya volé de las voces del mundo,
Un coro de pájaros anunció mi despedida
Y lo escatológico, no fue más parte de mí.
He viajado tan lento,
Que los árboles fueron parte de mi espalda.
Un niño rubio descabezó un conejo
Para conocer el color rojo,
Y yo lloré lágrimas de río,
Sobre su blonda cabellera.
Huye del amor una mañana,
Ámame sin el cuerpo y sin el sexo
Que las entrañas no sean parte de esta historia
En la que no seremos vencidos.
Mas al acariciar tu alma,
Un mar de sangre cae
Sobre mis sentimientos.
¿Quién es que alumbra,
Tus pies llenos de herrumbre?
¿Acaso has sentido que tienes alas?
¿Has oído a los planetas alinearse,
Mientras un astro visionario te erosiona?
Libera a tu alma armoniosa
De tan horrible cárcel.
Ven a mí.
Soy tan sombría
Que no llegas a distinguirme
Entre las flores nocturnas.
Y yo...
Trato de llegar a tu monotonía,
Para que dancen nuestras costumbres,
Sobre las orquídeas marchitas.
No temas
Traigo calma
A los dobleces de tus almas.