Évano
Libre, sin dioses.
.
Dale viento de hadas
a tu melancolía,
y cuando no ames abre
a todas tus ventanas.
Quizás la vida sea
ventana que no abrimos,
o que cerramos,
según vengan tristezas
o alegrías.
Quizás seamos llave
y no la utilizamos.
Quizás den a dos puertas
nuestras haciendas:
una es jardín y día,
la otra es patio de miedo.
Y puede que tengamos
nuestro sótano abajo,
en armarios de instintos.
Mejor que no bajemos,
que jamás lo habitemos,
para no dar el paso
que adentre al averno.
Un jardín en el patio
espera que lo mimes,
que podes lo marchito,
que huelas sus jazmines
y pasees sus luces
con el ojo en las flechas
del amor de Cupido.
Al patio de los miedos
tampoco hay que entrar,
es mejor que sea olvido
de tus manos y dedos,
que están para mimar
al amor de Cupido.
Quizás seamos llave
y no la utilizamos,
o ventanas abiertas
a los aires que quieran
abrirnos o cerrarnos.
Utiliza tus manos.
Utiliza tus dedos.
Utilízate tú.
Dale viento de hadas
a tu melancolía,
y cuando no ames abre
a todas tus ventanas.
Quizás la vida sea
ventana que no abrimos,
o que cerramos,
según vengan tristezas
o alegrías.
Quizás seamos llave
y no la utilizamos.
Quizás den a dos puertas
nuestras haciendas:
una es jardín y día,
la otra es patio de miedo.
Y puede que tengamos
nuestro sótano abajo,
en armarios de instintos.
Mejor que no bajemos,
que jamás lo habitemos,
para no dar el paso
que adentre al averno.
Un jardín en el patio
espera que lo mimes,
que podes lo marchito,
que huelas sus jazmines
y pasees sus luces
con el ojo en las flechas
del amor de Cupido.
Al patio de los miedos
tampoco hay que entrar,
es mejor que sea olvido
de tus manos y dedos,
que están para mimar
al amor de Cupido.
Quizás seamos llave
y no la utilizamos,
o ventanas abiertas
a los aires que quieran
abrirnos o cerrarnos.
Utiliza tus manos.
Utiliza tus dedos.
Utilízate tú.
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