Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Uno se cree que
en el final del precipicio que nos aborda por la tarde
yacen puertas que esperan
sendas que acogen los dolores
jardines que iluminan los sentidos sin follajes espinosos
Uno se cree que
cuando se extiende la mirada por el horizonte
vienen mágicas alas
y los ojos se vuelven destellos de luceros
Que la luna es una mar de espumas domesticadas
sobre campos alados
para que las plantas de los pies hagan su danza
sin riesgo de guijarros
Uno se cree que
en el instante de amar
desaparecen las angustias y se marchan los miedos
y en el beso que se entrega en una boca
puede pintarse el alma
tal como la dibujan nuestros sueños
Uno se cree que
es el creer la esencia de las cosas
y que las cosas son como semillas
de todos los deseos que nos vienen de habitar
entre tantos abrojos
Uno se cree tantas cosas que necesita creer
para encontrar algún sentido
para poder sentir
para poder vivir
en el final del precipicio que nos aborda por la tarde
yacen puertas que esperan
sendas que acogen los dolores
jardines que iluminan los sentidos sin follajes espinosos
Uno se cree que
cuando se extiende la mirada por el horizonte
vienen mágicas alas
y los ojos se vuelven destellos de luceros
Que la luna es una mar de espumas domesticadas
sobre campos alados
para que las plantas de los pies hagan su danza
sin riesgo de guijarros
Uno se cree que
en el instante de amar
desaparecen las angustias y se marchan los miedos
y en el beso que se entrega en una boca
puede pintarse el alma
tal como la dibujan nuestros sueños
Uno se cree que
es el creer la esencia de las cosas
y que las cosas son como semillas
de todos los deseos que nos vienen de habitar
entre tantos abrojos
Uno se cree tantas cosas que necesita creer
para encontrar algún sentido
para poder sentir
para poder vivir
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