tempus
Poeta recién llegado
Mi sangre es compatible a tus venas,
y cada razgo que perfila en mi piel,
es tu huella.
De pasos que una vez, lucharon,
por una niña que no la querian en tus brazos.
Brazos, que fueron los primeros que me aguardaron,
cuando a los 8 meses,
no entendia porque tus ojos desde ese dia jamas brillaron.
Y no podia ser de otra forma,
si el hombre que te robo tu alegria,
se fue con otra mujer, que tu desconocias.
Entonces, sera que ni dos sortijas se pueden respetar,
aun cuando Dios mismo, fue quien prohibio separar.
Pero para mi padre,
eso no era un alarde,
ni menos para la mujer que engendro en su vientre,
a la conciliacion de un supuesto amor.
Cuando ya han pasado mas de 17 años,
y ya conozco a mi padre y cada pecado.
Debo decirte , que te miro madre,
y me sorprende,
que aun lo quieras a el y con creces.
Mas aun no me perdono a mi misma,
que te ofenda dia a dia,
por no tener casa
ni familia.
Sucede que aveces me derrumbo,
y caiga repentinamente a lo mas profundo.
Tan abajo, que no logro vislumbrar,
que tengo mi vida en mis manos,
y debo construir una luz,
que te guie,
como cuando tu me enseñaste a caminar.
y cada razgo que perfila en mi piel,
es tu huella.
De pasos que una vez, lucharon,
por una niña que no la querian en tus brazos.
Brazos, que fueron los primeros que me aguardaron,
cuando a los 8 meses,
no entendia porque tus ojos desde ese dia jamas brillaron.
Y no podia ser de otra forma,
si el hombre que te robo tu alegria,
se fue con otra mujer, que tu desconocias.
Entonces, sera que ni dos sortijas se pueden respetar,
aun cuando Dios mismo, fue quien prohibio separar.
Pero para mi padre,
eso no era un alarde,
ni menos para la mujer que engendro en su vientre,
a la conciliacion de un supuesto amor.
Cuando ya han pasado mas de 17 años,
y ya conozco a mi padre y cada pecado.
Debo decirte , que te miro madre,
y me sorprende,
que aun lo quieras a el y con creces.
Mas aun no me perdono a mi misma,
que te ofenda dia a dia,
por no tener casa
ni familia.
Sucede que aveces me derrumbo,
y caiga repentinamente a lo mas profundo.
Tan abajo, que no logro vislumbrar,
que tengo mi vida en mis manos,
y debo construir una luz,
que te guie,
como cuando tu me enseñaste a caminar.