Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
A lo lejos, veras el árbol de cedro. Esto quiere decir que vas por el camino correcto. Pronto veras que el sendero se divide, pero solo podrás hacer una derecha hacia la arbolada de cedros. Cuando llegues, ya comenzará el invierno.
El camino a la derecha tiene el terreno más suave, no hay tantas curvas o piedras para tropezar; pero será mucho más solitario, pues no todos lo transitan. Los días se harán más cortos y las noches más largas. “Lleva un abrigo” ... me han dicho, también un escapulario, si puedes. Consigue prepararte ahora que es otoño; todavía hay tiempo para preparar. Pero el otoño pasa rápido, cuida que no te descuides y llegues más rápido de lo que pensabas llegar. ¡Ojo! Estad pendiente al entorno. El cedro se ira acercando, los copos de nieve serán mas obvios para ti. Tu paso será mas lento y aquellos al rededor seguirán un paso mas veloz que el tuyo. El invierno se acerca…ya comienza el frio. Los detalles mas mínimos se agudizarán para ti, como un sexto sentido del cual otros están ajenos.
Tengo entendido que la jornada es personal, algo entre tú y tus pies…y tu propio camino. Como el camino de Santiago de Compostela. Tu y tu camino. ¿Cómo lo has de caminar? No hay excursión, ni guía, y tampoco elijes si lo vas a transitar. No hay opción, has de llegar al cedro y tienes que proseguir. La brújula la llevas tú, dentro de ti. Procura encontrarla antes de que el otoño acabe y la primera nevada caiga sobre tu cabeza. Cuando llegue a tu nariz el primer aroma del cedro, has llegado a fin del camino recto. Ponte el abrigo, saca el escapulario y la brújula…No dejes de caminar. Aunque no se a donde vas a llegar. Solo relato lo que se avecina después del otoño…Y ¿a donde lleva el camino solitario durante la temporada de invierno? A una primavera hermosa…solo puedo imaginar. No conozco a nadie que ha podido confirmar.
El camino a la derecha tiene el terreno más suave, no hay tantas curvas o piedras para tropezar; pero será mucho más solitario, pues no todos lo transitan. Los días se harán más cortos y las noches más largas. “Lleva un abrigo” ... me han dicho, también un escapulario, si puedes. Consigue prepararte ahora que es otoño; todavía hay tiempo para preparar. Pero el otoño pasa rápido, cuida que no te descuides y llegues más rápido de lo que pensabas llegar. ¡Ojo! Estad pendiente al entorno. El cedro se ira acercando, los copos de nieve serán mas obvios para ti. Tu paso será mas lento y aquellos al rededor seguirán un paso mas veloz que el tuyo. El invierno se acerca…ya comienza el frio. Los detalles mas mínimos se agudizarán para ti, como un sexto sentido del cual otros están ajenos.
Tengo entendido que la jornada es personal, algo entre tú y tus pies…y tu propio camino. Como el camino de Santiago de Compostela. Tu y tu camino. ¿Cómo lo has de caminar? No hay excursión, ni guía, y tampoco elijes si lo vas a transitar. No hay opción, has de llegar al cedro y tienes que proseguir. La brújula la llevas tú, dentro de ti. Procura encontrarla antes de que el otoño acabe y la primera nevada caiga sobre tu cabeza. Cuando llegue a tu nariz el primer aroma del cedro, has llegado a fin del camino recto. Ponte el abrigo, saca el escapulario y la brújula…No dejes de caminar. Aunque no se a donde vas a llegar. Solo relato lo que se avecina después del otoño…Y ¿a donde lleva el camino solitario durante la temporada de invierno? A una primavera hermosa…solo puedo imaginar. No conozco a nadie que ha podido confirmar.
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