A Rafael Alberti
Un blanquito marinero
tan puro como la mar
escribe a la novia en tierra
en su carta semanal
un romancillo de amor:
"Quisiera que fuese mío
todo un huerto de corales
y unas jacas submarinas
del color del azabache
y dejaría las velas,
el barco y los verdes mares
para ser negro minero
en tus ojos, por besarte."
Un blanquito marinero
tan puro como la mar
escribe a la novia en tierra
en su carta semanal
un romancillo de amor:
"Quisiera que fuese mío
todo un huerto de corales
y unas jacas submarinas
del color del azabache
y dejaría las velas,
el barco y los verdes mares
para ser negro minero
en tus ojos, por besarte."