A ratos me dedico a ser humano.
¡Comprometedoras mis palabras...!
Me creo realista
y voy por los andenes
de la ciudad,
voy raudo.
¿Así se imitan,
no es verdad?
Sé que para
muchos, lo sé,
soy burdo,
pero lo que digo
son palabras arduas,
no una rima
de mala calaña,
ni un acopio
de lo hiriente
para quedar
¡presente!
Ya se me está olvidando
como se imitaban,
la compostura,
¡verdad señores!
Que ironía...
Si hasta el amor
sucumbe
ante la compostura,
el tiempo, el dolor,
y deplorablemente
lo que estoy escribiendo.
No solamente ustedes
se ponen melancólicos
con mis reflexiones,
¡Yo, más que nadie!
Cada una de mis letras
son como gotas
que están
pintadas con ácido,
son como gotas
que caen
sutilmente agotadas
a la herida infinita...