[center:6b880ef075]Benditos sean los abrazos,
cada ilusión nueva,
cada brindis sin vasos,
cada sueño y su duermevela.
Esta noche me acerco a ti
para gritarte en un susurro
que la vida es un viaje sin fin,
sin patria, sin moneda, sin escudo.
No importan el temblor ni la sal,
ni el mar, ni las espadas, ni la espuma,
sólo tu corazón de miel y cristal,
tus pétalos, tus alas y tus plumas.
No tengas miedo al recuerdo,
yo te enseñaré a olvidar,
a reír entre lágrimas sin dueño,
a levantarte y no esperar.
Yo seré tu amigo y tu bastón,
tu confesor, tu hombro y tu juez,
yo velaré tu descanso, tu ira y tu calor,
tu risa, tu llanto y tu amanecer.
Te regalo la noche y las estrellas,
las ardientes esquinas oscuras
donde el aire te rodea,
donde nace la penumbra.
Te enseñaré a pasear por la Mezquita,
a tener los pies en el cielo,
a arrancar esa espinita,
a luchar con el desconsuelo.
No mires más hacia atrás,
no pierdas más el tiempo,
es la mágica hora de escapar
a la pequeña isla Sintormento.
Como he vivido en el infierno,
conozco bien sus calles,
sus gentes, sus caras, sus consejos,
sus olores, sus costumbres, sus hostales.
¿Cómo te puedo enseñar
que calienta más la luna que el sol,
que cuando acaba la tempestad
no cesa la marea del amor?
Cuando la ilustre madrugada
deje caer su manto,
canta conmigo esta nana,
entona conmigo este canto.
Hemos comprendido demasiado tarde
que por rendirnos a un te quiero,
por vivir donde el corazón arde,
el fin justifica los miedos.
Abre la cajita de Pandora
y enseña tus vientos;
ha llegado tu aquí y tu ahora.
Hemos llegado al final del desierto.[/center:6b880ef075]
cada ilusión nueva,
cada brindis sin vasos,
cada sueño y su duermevela.
Esta noche me acerco a ti
para gritarte en un susurro
que la vida es un viaje sin fin,
sin patria, sin moneda, sin escudo.
No importan el temblor ni la sal,
ni el mar, ni las espadas, ni la espuma,
sólo tu corazón de miel y cristal,
tus pétalos, tus alas y tus plumas.
No tengas miedo al recuerdo,
yo te enseñaré a olvidar,
a reír entre lágrimas sin dueño,
a levantarte y no esperar.
Yo seré tu amigo y tu bastón,
tu confesor, tu hombro y tu juez,
yo velaré tu descanso, tu ira y tu calor,
tu risa, tu llanto y tu amanecer.
Te regalo la noche y las estrellas,
las ardientes esquinas oscuras
donde el aire te rodea,
donde nace la penumbra.
Te enseñaré a pasear por la Mezquita,
a tener los pies en el cielo,
a arrancar esa espinita,
a luchar con el desconsuelo.
No mires más hacia atrás,
no pierdas más el tiempo,
es la mágica hora de escapar
a la pequeña isla Sintormento.
Como he vivido en el infierno,
conozco bien sus calles,
sus gentes, sus caras, sus consejos,
sus olores, sus costumbres, sus hostales.
¿Cómo te puedo enseñar
que calienta más la luna que el sol,
que cuando acaba la tempestad
no cesa la marea del amor?
Cuando la ilustre madrugada
deje caer su manto,
canta conmigo esta nana,
entona conmigo este canto.
Hemos comprendido demasiado tarde
que por rendirnos a un te quiero,
por vivir donde el corazón arde,
el fin justifica los miedos.
Abre la cajita de Pandora
y enseña tus vientos;
ha llegado tu aquí y tu ahora.
Hemos llegado al final del desierto.[/center:6b880ef075]