Una mujer es el principio, y debe
ser el final de la ecuación del hombre,
el desenlace de la especie líquida
en la que se convierte el cuerpo roto,
mestizo con el tibio desacato
al orden natural que vive y muere,
al equilibrio del ecosistema
que mata y es asesinado virgen
en la certeza y en las profecías
de un regazo entornándose en el arco
de humedad donde habitan las incógnitas
de la aceleración del firmamento.
Vuelvo al origen, vuelvo a la placenta
crujiente y saludable de la mujer primera,
a los antepasados primigenios
de agua y de ceniza
que aún no conocían el oxígeno
en su estado actual de ruina térmica
y alimentaban su respiración
en el mar, en los átomos salados
de la piel. Vuelvo a navegar un útero
con las gotas salientes del deseo,
con la postura de un milagro humano,
con el favor celeste que nos presta
Dios en su inmensa fuente de generosidad.
Y pienso... sólo acuático he crecido
desde el principio al fin de la materia,
sin las esclusas, muelles y traiciones
de la carne o de las despedidas
cuando no son más que presentimientos.
ser el final de la ecuación del hombre,
el desenlace de la especie líquida
en la que se convierte el cuerpo roto,
mestizo con el tibio desacato
al orden natural que vive y muere,
al equilibrio del ecosistema
que mata y es asesinado virgen
en la certeza y en las profecías
de un regazo entornándose en el arco
de humedad donde habitan las incógnitas
de la aceleración del firmamento.
Vuelvo al origen, vuelvo a la placenta
crujiente y saludable de la mujer primera,
a los antepasados primigenios
de agua y de ceniza
que aún no conocían el oxígeno
en su estado actual de ruina térmica
y alimentaban su respiración
en el mar, en los átomos salados
de la piel. Vuelvo a navegar un útero
con las gotas salientes del deseo,
con la postura de un milagro humano,
con el favor celeste que nos presta
Dios en su inmensa fuente de generosidad.
Y pienso... sólo acuático he crecido
desde el principio al fin de la materia,
sin las esclusas, muelles y traiciones
de la carne o de las despedidas
cuando no son más que presentimientos.