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Un zapato más bien apestoso

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Ausencia es algo que fue que es nada.
Uno puede meter ahí la mano,
incluso la lengua –pero no más—
para fidedignamente constatar
un hueco desordenado, pero uniforme,
o un lleno de anomalías atmosféricas
que suplanta lo que no realiza,
como una boca abierta sin boca
que quiere decir algo que ya dijo,
o que se guardó de decir,
o, en todo caso, que se desea escuchar,
o besar, u oler, o mirar;
es decir, que vuelva a ser boca
circunscrita a un rostro, a un hechizo,
que regresé a esa nada mostrenca,
que sin duda le pertenece
porque la ausencia es permanecer
en donde no se está,
como en este zapato viejo que me está viendo,
tenis abandonado de tu pie
entre lo tiliches de mi taller,
un Converse sin su par, desamparado,
rosa, del 23, con sus lacitos amplios,
y ese hueco imposible que me mira
con la negrura de la mirada que me roba;
podría meter la mano, la lengua, o… no,
en ese vacío de ti que se vuelca
al aire y lo invade con una fragancia a… a…
a tu piecito lácteo y hermoso
y su casi dulce sudor
potenciado por meses de abandono
en la caja de ropa que hoy te devuelvo.
Sí, ausencia es nada que apesta.

01 de marzo de 2026
 
Ausencia es algo que fue que es nada.
Uno puede meter ahí la mano,
incluso la lengua –pero no más—
para fidedignamente constatar
un hueco desordenado, pero uniforme,
o un lleno de anomalías atmosféricas
que suplanta lo que no realiza,
como una boca abierta sin boca
que quiere decir algo que ya dijo,
o que se guardó de decir,
o, en todo caso, que se desea escuchar,
o besar, u oler, o mirar;
es decir, que vuelva a ser boca
circunscrita a un rostro, a un hechizo,
que regresé a esa nada mostrenca,
que sin duda le pertenece
porque la ausencia es permanecer
en donde no se está,
como en este zapato viejo que me está viendo,
tenis abandonado de tu pie
entre lo tiliches de mi taller,
un Converse sin su par, desamparado,
rosa, del 23, con sus lacitos amplios,
y ese hueco imposible que me mira
con la negrura de la mirada que me roba;
podría meter la mano, la lengua, o… no,
en ese vacío de ti que se vuelca
al aire y lo invade con una fragancia a… a…
a tu piecito lácteo y hermoso
y su casi dulce sudor
potenciado por meses de abandono
en la caja de ropa que hoy te devuelvo.
Sí, ausencia es nada que apesta.

01 de marzo de 2026
Sí, creo que la ausencia es éso: el exceso de aromas, fragancias y hedores que todo lo invaden rebasando el hueco de la memoria.

(¡Oh, no sabía que las Converse venían pa pezuñas! :p)

Abrazo y chanclazo.
 
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