La Sexorcisto
Lluna V. L.
El olor rancio reúne
ante el ojo solar podrido
a una multitud de rondadores desenterrados,
todas esas preguntas
fueron mil respuestas de mentiras
ante la nube de la plaga
que no quería dejar de saciar su apetito,
en un rincón, doblado y seco por el pinchazo
de una vida destruida
alguien anodino,
y te vuelvo a preguntar:
¿cariño, quieres mi regalo?
ante el ojo solar podrido
a una multitud de rondadores desenterrados,
todas esas preguntas
fueron mil respuestas de mentiras
ante la nube de la plaga
que no quería dejar de saciar su apetito,
en un rincón, doblado y seco por el pinchazo
de una vida destruida
alguien anodino,
y te vuelvo a preguntar:
¿cariño, quieres mi regalo?