Astor
Poeta recién llegado
Ayer, sobre la tarde noche, sali a realizar unos "mandados" en el auto junto a mi esposa, a pagar cuentas y ese tipo de cosas que nos obligamos a hacer. Una vez terminado este recorrido fui a la estación de servicio para, una vez mas, desembolsar dinero y poder seguir viaje sobre mi vehiculo, baje del auto y un hombre desalineado y con su rostro perdido en la ignorancia se acerco para hablar conmigo, de inmediato mi mujer se alejo unos metros intentando volverse invisible.
Tenia un gorro, una campera y un pantalón, pude darme cuenta por puro instinto ya que poco conservaban de cuando fueron confeccionados, además tenían un aroma que nada tenia que ver con rosas o mares, recuerdo que de su mano colgaba una bolsa de pan, inmediatamente voltee mi cabeza hacia mi esposa tratando de transmitirle un pensamiento, "pobre hombre", eso decía mi cara. Comenzamos a hablar como podíamos, medio le entendia, medio adivinada, me dijo que le gustaba mi auto, hablamos de la suba de precios, hablamos de perros , el siempre con una sonrisa y asintiendo con la cabeza mis apreciaciones sobre los temas que tocábamos, en todo momento parecía conectado con el mundo y a la vez con un pie fuera mientras nos mirábamos pensé "es feliz", por lo menos asi se mostraba, asi yo lo percibí. Antes de subirme al auto nos dimos una palmada, y saludo a mi mujer a lo lejos, como si ella también le hubiera dado una palmada, sin importarle su intento de ocultarse.
Asi me aleje, yo con mi mundo girando alrededor de todo y el en el suyo, sentado observando y riéndose de como todos damos vuelta. Retomamos la ruta hacia nuestras vidas, y mirando mi rostro en el espejo retrovisor dije "pobre hombre" ...
Tenia un gorro, una campera y un pantalón, pude darme cuenta por puro instinto ya que poco conservaban de cuando fueron confeccionados, además tenían un aroma que nada tenia que ver con rosas o mares, recuerdo que de su mano colgaba una bolsa de pan, inmediatamente voltee mi cabeza hacia mi esposa tratando de transmitirle un pensamiento, "pobre hombre", eso decía mi cara. Comenzamos a hablar como podíamos, medio le entendia, medio adivinada, me dijo que le gustaba mi auto, hablamos de la suba de precios, hablamos de perros , el siempre con una sonrisa y asintiendo con la cabeza mis apreciaciones sobre los temas que tocábamos, en todo momento parecía conectado con el mundo y a la vez con un pie fuera mientras nos mirábamos pensé "es feliz", por lo menos asi se mostraba, asi yo lo percibí. Antes de subirme al auto nos dimos una palmada, y saludo a mi mujer a lo lejos, como si ella también le hubiera dado una palmada, sin importarle su intento de ocultarse.
Asi me aleje, yo con mi mundo girando alrededor de todo y el en el suyo, sentado observando y riéndose de como todos damos vuelta. Retomamos la ruta hacia nuestras vidas, y mirando mi rostro en el espejo retrovisor dije "pobre hombre" ...