Un pedo muy chiquito
tan grande como un grano de arroz
estaba harto de estar encerrado
y al trasero se quuejó.
-Quiero salir a la calle,
correr, saltar y brincar,
quiero trasero, quiero
por favor déjame disfrutar.
El trasero sonriéndo
le dijo al pedo que no,
que un pedo tan pequeño
no llamaría la atención.
El pedito, enfadado,
quiso entonces escapar,
rojo y malhumorado
fué corriendo a la libertad.
-¡Dónde vas tan corriendo pequeño!
¡Dónde vas tan apurado!
Dijo el trasero enojado
con voz de mando y bastón
- Voy corriendo a la calle,
quiero alejarme de tí
eres cruel y malvado
y no me haces feliz.
El trasero muy irritado
le dejó entonces salir,
no quería sentirse malvado,
por eso obró así.
Ya estaba el pedo en la calle
sintiéndose muy feliz.
Al cabo de un rato, cansado,
al trasero se quiso subir.
El trasero se hizo a un lado
viendo al pedito venir:
-¡no puedes volver a mi lado,
te es imposible subir!
El pedito, desolado,
no supo que sentir,
tenía frío hambre y sueño
y no sabía a quién acudir.
Hecho a correr hacia un lado
y se dio de bruces con un jardín,
pidió consejo a las flores
y a un arbusto grande y gentil.
-Verás, dijeron cantando,
el arbusto y las flores mil,
creemos que tu cometido...
¡ES BUSCAR UNA NARIZ!
tan grande como un grano de arroz
estaba harto de estar encerrado
y al trasero se quuejó.
-Quiero salir a la calle,
correr, saltar y brincar,
quiero trasero, quiero
por favor déjame disfrutar.
El trasero sonriéndo
le dijo al pedo que no,
que un pedo tan pequeño
no llamaría la atención.
El pedito, enfadado,
quiso entonces escapar,
rojo y malhumorado
fué corriendo a la libertad.
-¡Dónde vas tan corriendo pequeño!
¡Dónde vas tan apurado!
Dijo el trasero enojado
con voz de mando y bastón
- Voy corriendo a la calle,
quiero alejarme de tí
eres cruel y malvado
y no me haces feliz.
El trasero muy irritado
le dejó entonces salir,
no quería sentirse malvado,
por eso obró así.
Ya estaba el pedo en la calle
sintiéndose muy feliz.
Al cabo de un rato, cansado,
al trasero se quiso subir.
El trasero se hizo a un lado
viendo al pedito venir:
-¡no puedes volver a mi lado,
te es imposible subir!
El pedito, desolado,
no supo que sentir,
tenía frío hambre y sueño
y no sabía a quién acudir.
Hecho a correr hacia un lado
y se dio de bruces con un jardín,
pidió consejo a las flores
y a un arbusto grande y gentil.
-Verás, dijeron cantando,
el arbusto y las flores mil,
creemos que tu cometido...
¡ES BUSCAR UNA NARIZ!