ANAPLUCHINSKY
Poeta asiduo al portal
Griselda muy enfadada
por un problema en sus ojos
a veces ella lloraba
las letras se le mezclaban
porque no veía nada
ni acá, ni en la lejanía
¡que ojos tan perezosos!
Su madre muy preocupada
al ver lo que padecía
le dijo: "chiquita mía,
ya basta con tanto enojo
compraré un par de anteojos,
te verás hasta los piojos."
Griselda se le reía...
"Ya mamá... que me sonrojo
si yo no tengo ni un piojo".
Al menos eso creía.
La madre compró enseguida,
unos par de anteojos rojos
que le quedaban hermosos
cuando ella sonreía.
El tema que un buen día,
su cabeza le ardía
y con mucha cobardía
se miraba de reojo
Y había tremendos piojos
en sus rizos tan preciosos
que ella bien los sacaría
poniendo un peine en remojo
en un remedio espantoso
y nunca más volverían.
Todo fue muy exitoso
gracias al par de anteojos...
sin ellos no se que haría.
por un problema en sus ojos
a veces ella lloraba
las letras se le mezclaban
porque no veía nada
ni acá, ni en la lejanía
¡que ojos tan perezosos!
Su madre muy preocupada
al ver lo que padecía
le dijo: "chiquita mía,
ya basta con tanto enojo
compraré un par de anteojos,
te verás hasta los piojos."
Griselda se le reía...
"Ya mamá... que me sonrojo
si yo no tengo ni un piojo".
Al menos eso creía.
La madre compró enseguida,
unos par de anteojos rojos
que le quedaban hermosos
cuando ella sonreía.
El tema que un buen día,
su cabeza le ardía
y con mucha cobardía
se miraba de reojo
Y había tremendos piojos
en sus rizos tan preciosos
que ella bien los sacaría
poniendo un peine en remojo
en un remedio espantoso
y nunca más volverían.
Todo fue muy exitoso
gracias al par de anteojos...
sin ellos no se que haría.