Cantaba un pajarillo
desde su nido.
Andrés
todas las mañanas lo oía;
le gustaba su canto
y quería subir a verlo.
Un día fue al trastero
y cogió la escalera de su madre.
Ni corto ni perezoso,
puso la escalera sobre el árbol,
pero el pajarillo
espantado se fue volando.
Andrés se quedo triste.
A la mañana siguiente
lo oyó cantar otra vez,
y muy despacito,
subió hasta la mitad de lo escalera.
Poca a poco,
subió mas escalones
hasta que el pajarillo
se acostumbro
a su presencia.
Comenzó a llevarle comida,
pero al pajarito
no parecía gustarle,
hasta que un día
se comió
todo el pan que le llevo.
Andrés contento,
todas las mañanas,
saludaba al pajarito
y se iba a jugar.
desde su nido.
Andrés
todas las mañanas lo oía;
le gustaba su canto
y quería subir a verlo.
Un día fue al trastero
y cogió la escalera de su madre.
Ni corto ni perezoso,
puso la escalera sobre el árbol,
pero el pajarillo
espantado se fue volando.
Andrés se quedo triste.
A la mañana siguiente
lo oyó cantar otra vez,
y muy despacito,
subió hasta la mitad de lo escalera.
Poca a poco,
subió mas escalones
hasta que el pajarillo
se acostumbro
a su presencia.
Comenzó a llevarle comida,
pero al pajarito
no parecía gustarle,
hasta que un día
se comió
todo el pan que le llevo.
Andrés contento,
todas las mañanas,
saludaba al pajarito
y se iba a jugar.