UN GESTO PARA EL ESCRIBA
Hablamos de las hojas pálidas
de la niebla que golpeaba la ceniza:
seres con rabia en las manos.
Te consumiste como el agua
entre mis dedos todos los días verdes;
y hablamos de esa rara flor entre tus ojos,
de la ciudad con el sur en las uñas,
de los seres amorosos de categoría,
del tacto de madera,
del río que intuye el dolor de las piedras.
Somos el alquiler de una vida ajena
niebla con descuento de última hora.
Antes de que ese otro invente otra cara,
de que compre instantes del cuaderno
la duda nos ataca en los amaneceres rendidos.
Desde el centro de las heridas
somos la existencia agotada de la calle
ahí en las sílabas del poema somos lumbre:
un muro con raíces para las hormigas.
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Guadalupe Cisneros Villa
Dallas, Texas
20/8/2022