Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
UN FUEGO BRIOSO
Se postra en los alfileres
una carne blanda
de cielo abierto.
Siempre amanece sobre las alas de los pájaros
el delgado rumor de la madrugada.
Envilecen desmoronándose
los cristales de la lluvia en las ventanas.
Un fuego brioso
acaricia el felpa niveo
donde los pies de los dioses
magrugan tensos.
Siempre es noche
sobre estas cavidades
de ausencia.
Se postra en los alfileres
una carne blanda
de cielo abierto.
Siempre amanece sobre las alas de los pájaros
el delgado rumor de la madrugada.
Envilecen desmoronándose
los cristales de la lluvia en las ventanas.
Un fuego brioso
acaricia el felpa niveo
donde los pies de los dioses
magrugan tensos.
Siempre es noche
sobre estas cavidades
de ausencia.
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