Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hubo una vez el sendero huidizo:
muchas escalas y fabulas en el desconcierto,
avizorado pero ciego: aunque
las divisaras aferrada a tu lado...
Otro asunto que tratar fue el ascenso
del día que zarpo
y otro, el encierro del cúmulo nuboso
en la lejanía
Luego sucedió la discreción del lobo
cuando fue derrotado y los temblores de aquella tarde triste.
Pero el tiempo empecinado prosiguió atenazando
el hambre de existir y de presencia a través del conglomerado.
De repente Luces agotadas del amanecer,
nubes navegando incesantes
y ¡ cómo !
Como en el sur montañoso los reflejos transformados
inertes.
Después nos despedimos
ella añora el último beso
Y una voz del silencio fue insoslayable
una voz sin forma que ahogó los recuerdos
muchas escalas y fabulas en el desconcierto,
avizorado pero ciego: aunque
las divisaras aferrada a tu lado...
Otro asunto que tratar fue el ascenso
del día que zarpo
y otro, el encierro del cúmulo nuboso
en la lejanía
Luego sucedió la discreción del lobo
cuando fue derrotado y los temblores de aquella tarde triste.
Pero el tiempo empecinado prosiguió atenazando
el hambre de existir y de presencia a través del conglomerado.
De repente Luces agotadas del amanecer,
nubes navegando incesantes
y ¡ cómo !
Como en el sur montañoso los reflejos transformados
inertes.
Después nos despedimos
ella añora el último beso
Y una voz del silencio fue insoslayable
una voz sin forma que ahogó los recuerdos
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