Dreariness
Poeta recién llegado
Ha pasado un día más,
en el que debo cargar
la calma entre mis brazos;
cerrar los ojos y… contar…
uno, dos… tres…
Las puertas del dolor
se abren en la cúspide densa,
cruel y vaga de mis pensamientos.
Respirar y sentir la locura
brotar de los campos
que cobijan cada cimiento de huesos;
respirar y caer ante la soledad,
para contagiar y rasgar del alma
todo rastro de felicidad.
Los sentimientos se pierden
en la neblina que asciende de la muerte;
el frío toca las llagas del amor,
de los sueños y el perdón…
se esparce entre las colinas de la perdición,
y… finalmente… desaparece
cada rasgo que define la humanidad.
Desde el firmamento emergen las pinceladas
desdibujadas por los hijos de la traición,
se deslizan entre los pliegues del ayer
para teñir las aguas grises a un sólido e intenso carmesí.
Y ahora que el vacío ha devorado cada pulsación,
estoy a un paso de alcanzar la gloria del adiós…
tan sólo resta sumergirme en los restos de la desolación,
tan sólo resta… terminar la infinidad de la estación…