poetaindagador
Poeta recién llegado
Un desmentimiento desde la punta del dedo
llega desvaneciendo todo lo que creo.
Soplaron los labios de un sol anaranjado,
que lo cree en mis brazos, y lo llevo en el arco
del augurio de mi pensamiento.
Sólo las penas te dan memorias
retrasadas, llenan el alma
de calores irracionales.
La juerga de un rey
ni se compara con la de la plebe.
Una es monástica y la otra
común gente.
Gentil hombre.
Los dioses del Olimpo
observan que no somos
ni sus hijos, tan solo
deformes axiomas de lo que
una vez ellos fueron.
Cansado estaban los enamorados
de besos vacíos sin láminas.
Se les secaron las bocas con las que hablan,
y se refriegan las luces de la ciudad
desde su ventana más alta que el mar.
Consíguete un buque y naufraga por el mar
todo parecerá tan iluso al pasar.
Y en la orillas que encallarás después de naufragar
no habrá civilizaciones que entiendan
sobre lo que tú hablas.
El lenguaje de alta mar sosiega la verdad,
sostiene los sentidos en el mástil mas alto
de la fragata colosal.
llega desvaneciendo todo lo que creo.
Soplaron los labios de un sol anaranjado,
que lo cree en mis brazos, y lo llevo en el arco
del augurio de mi pensamiento.
Sólo las penas te dan memorias
retrasadas, llenan el alma
de calores irracionales.
La juerga de un rey
ni se compara con la de la plebe.
Una es monástica y la otra
común gente.
Gentil hombre.
Los dioses del Olimpo
observan que no somos
ni sus hijos, tan solo
deformes axiomas de lo que
una vez ellos fueron.
Cansado estaban los enamorados
de besos vacíos sin láminas.
Se les secaron las bocas con las que hablan,
y se refriegan las luces de la ciudad
desde su ventana más alta que el mar.
Consíguete un buque y naufraga por el mar
todo parecerá tan iluso al pasar.
Y en la orillas que encallarás después de naufragar
no habrá civilizaciones que entiendan
sobre lo que tú hablas.
El lenguaje de alta mar sosiega la verdad,
sostiene los sentidos en el mástil mas alto
de la fragata colosal.