Malex
Poeta recién llegado
A Sandra Guadalupe Cardeña Manzano...
Este poema va dedicado,
a la que pudo ser mi madre...
Aquella que pudo haberme amamantado
en maternal regazo,
aquella que el tiempo
injustamente no escojio
para que yo floreciera en su matriz,
aquella frágil,
de primorosos labios,
de dorados cabellos,
nervios de un dragón oxidado
que se despintan y colorean a pincel
la bonanza de sus hombros,
ojos de mar
profundos como las aguas de los Sargazos.
Este poema va dedicado
a la que pudo ser mi madre...
La que el destino optó
por desgracia,
ponerla del lado opuesto de la Iztaccihuatl.
Me hubiera,
en verdad me hubiera gustado
esconderme como niño travieso
entre los colores de su falda,
matizándose con la configuración cúbica de la composición
en el trasfondo de su sonrisa,
caminando de su mano
y pasando desapercibidos
entre abstractas multitudes.
Viéndola empapar
sus prismáticas huellas digitales
en instantáneos brotes de agua,
corriendo sobre ígneo tornasol
para cojerme tibiamente
entre las venas de sus brazos.
Agradezco a usted,
porque pudo haber sido mi madre.
Este poema va dedicado,
a la que pudo ser mi madre...
Aquella que pudo haberme amamantado
en maternal regazo,
aquella que el tiempo
injustamente no escojio
para que yo floreciera en su matriz,
aquella frágil,
de primorosos labios,
de dorados cabellos,
nervios de un dragón oxidado
que se despintan y colorean a pincel
la bonanza de sus hombros,
ojos de mar
profundos como las aguas de los Sargazos.
Este poema va dedicado
a la que pudo ser mi madre...
La que el destino optó
por desgracia,
ponerla del lado opuesto de la Iztaccihuatl.
Me hubiera,
en verdad me hubiera gustado
esconderme como niño travieso
entre los colores de su falda,
matizándose con la configuración cúbica de la composición
en el trasfondo de su sonrisa,
caminando de su mano
y pasando desapercibidos
entre abstractas multitudes.
Viéndola empapar
sus prismáticas huellas digitales
en instantáneos brotes de agua,
corriendo sobre ígneo tornasol
para cojerme tibiamente
entre las venas de sus brazos.
Agradezco a usted,
porque pudo haber sido mi madre.