ojosverdes
Poeta asiduo al portal
Hoy os escribo sobre las angustiosas horas vividas desde el lunes en Tenerife (Islas Canarias) la tormenta tropical Delta que estaba la semana pasada sobre el Caribe nos ha llegado, es un fenómeno único, jamás había ocurrido pero nos ha tocado y no será el último según dicen debido al cambio climático. No es un buen poema pero con él he podido desahogarme hoy que todavía tengo el miedo en el cuerpo. Un buen día para todos y mil besos.
A la luz de las velas fuera ruge el viento huracanado
queriendo hacernos desaparecer.
Sólo la radio nos mantiene informados
tanta tecnología y estamos como hace cincuenta años, sólo la radio.
Horas que se hacen interminables,
a cada racha de viento los ventanales parecen estallar,
mientras miramos asustados que va a ocurrir,
todo pasa por nuestra mente,
las cosas que no hemos hecho,
las que nos quedan por hacer,
planes que ahora no sirven de nada,
futuro incierto, la naturaleza es la que manda.
Ésta nos recuerda la fragilidad de nuestro mundo,
sustentado por la energía, por la tecnología,
sin ella no somos nada.
Una tormenta tropical llamada Delta que sólo nos ha rozado,
nos ha sumido en el caos.
Y aún hoy, dos días después el área metropolitana,
se supone la más preparada, aún está arrasada.
Soy afortunada, de madrugada
nos ha llegado la luz, por ello ahora que amanece puedo escribiros
estas líneas de desahogo,
aún con el miedo en el cuerpo
que tardará en desaparecer,
ahora me es más fácil comprender lo que sintieron
los habitantes de Nueva Orleáns.
Hoy sólo Internet y la radio son mi cordón umbilical con el mundo,
la tele está muda, el viento me dejó sin antena,
acostada está sobre la azotea.
Esto sólo nos indica que estamos de paso por este planeta,
que nos habíamos creído los dueños del mundo,
sus propietarios y sólo somos sus inquilinos,
estamos de paso.
Ahora sólo me queda prepararme
para la próxima,
el cambio climático es un hecho,
sino cómo se explica
que una tormenta tropical llegue
hasta el Atlántico.
Y como siempre nos han llamado
las Islas Afortunadas, así nos sentimos hoy
sólo la cola de este fenómeno nos ha tocado,
hoy todos pensamos que si de lleno nos hubiera pasado,
no estaría escribiendo estos pensamientos y seríais testigos
a través de la tele de un desastre quizá como el de Nueva Orleáns.
Hoy no puedo ser optimista a pesar de todo,
es el segundo fenómeno catastrófico en tres años,
llueve sobre mojado.
Sólo espero que nuestros políticos estén a la altura,
de los futuras catástrofes que nos esperan,
mas vale estar prevenidos, ya deberíamos haber aprendido
de lo ocurrido en Tenerife hace tres años.
Pero el hombre es el único animal que tropieza
siempre dos veces con la misma piedra.
Aunque ésta vez ha sido la población
la que les ha dado la lección,
a ver si aprenden de lo ocurrido.
Gracias os tengo que dar a los amigos
que estuvieron conmigo por sms
en estas duras horas de desasosiego,
cuando el móvil a ratos funcionaba.
Ahora me voy a mi puesto de trabajo
a ver si puedo hacer algo,
un abrazo a todos y un buen día os deseo
en esta mañana que aún sigue siendo gris.
A la luz de las velas fuera ruge el viento huracanado
queriendo hacernos desaparecer.
Sólo la radio nos mantiene informados
tanta tecnología y estamos como hace cincuenta años, sólo la radio.
Horas que se hacen interminables,
a cada racha de viento los ventanales parecen estallar,
mientras miramos asustados que va a ocurrir,
todo pasa por nuestra mente,
las cosas que no hemos hecho,
las que nos quedan por hacer,
planes que ahora no sirven de nada,
futuro incierto, la naturaleza es la que manda.
Ésta nos recuerda la fragilidad de nuestro mundo,
sustentado por la energía, por la tecnología,
sin ella no somos nada.
Una tormenta tropical llamada Delta que sólo nos ha rozado,
nos ha sumido en el caos.
Y aún hoy, dos días después el área metropolitana,
se supone la más preparada, aún está arrasada.
Soy afortunada, de madrugada
nos ha llegado la luz, por ello ahora que amanece puedo escribiros
estas líneas de desahogo,
aún con el miedo en el cuerpo
que tardará en desaparecer,
ahora me es más fácil comprender lo que sintieron
los habitantes de Nueva Orleáns.
Hoy sólo Internet y la radio son mi cordón umbilical con el mundo,
la tele está muda, el viento me dejó sin antena,
acostada está sobre la azotea.
Esto sólo nos indica que estamos de paso por este planeta,
que nos habíamos creído los dueños del mundo,
sus propietarios y sólo somos sus inquilinos,
estamos de paso.
Ahora sólo me queda prepararme
para la próxima,
el cambio climático es un hecho,
sino cómo se explica
que una tormenta tropical llegue
hasta el Atlántico.
Y como siempre nos han llamado
las Islas Afortunadas, así nos sentimos hoy
sólo la cola de este fenómeno nos ha tocado,
hoy todos pensamos que si de lleno nos hubiera pasado,
no estaría escribiendo estos pensamientos y seríais testigos
a través de la tele de un desastre quizá como el de Nueva Orleáns.
Hoy no puedo ser optimista a pesar de todo,
es el segundo fenómeno catastrófico en tres años,
llueve sobre mojado.
Sólo espero que nuestros políticos estén a la altura,
de los futuras catástrofes que nos esperan,
mas vale estar prevenidos, ya deberíamos haber aprendido
de lo ocurrido en Tenerife hace tres años.
Pero el hombre es el único animal que tropieza
siempre dos veces con la misma piedra.
Aunque ésta vez ha sido la población
la que les ha dado la lección,
a ver si aprenden de lo ocurrido.
Gracias os tengo que dar a los amigos
que estuvieron conmigo por sms
en estas duras horas de desasosiego,
cuando el móvil a ratos funcionaba.
Ahora me voy a mi puesto de trabajo
a ver si puedo hacer algo,
un abrazo a todos y un buen día os deseo
en esta mañana que aún sigue siendo gris.