Sigfrid
Poeta recién llegado
Un cuervo me dijo
Un cuervo me dijo muchas cosas,
que el agua, ya no era agua;
sino sangre muy fresca y roja,
que la paredes derramaban.
Que las flores, no eran flores,
sino espinas afiladas, muy grandes;
y estas eran tan enormes,
que de mis pies traspasaron la carne.
También me dijo el curioso cuervo,
que el aire, no era aire;
sino una nube grande de veneno,
totalmente irrespirable.
Que nadie me amaba,
incluso que siempre me odiaron;
en su pico se llevo mi alma,
por bestias mi cuerpo fue devorado.
Un cuervo me dijo muchas cosas,
que el agua, ya no era agua;
sino sangre muy fresca y roja,
que la paredes derramaban.
Que las flores, no eran flores,
sino espinas afiladas, muy grandes;
y estas eran tan enormes,
que de mis pies traspasaron la carne.
También me dijo el curioso cuervo,
que el aire, no era aire;
sino una nube grande de veneno,
totalmente irrespirable.
Que nadie me amaba,
incluso que siempre me odiaron;
en su pico se llevo mi alma,
por bestias mi cuerpo fue devorado.
Última edición: