Florece un capullo sobre la mesa,
crece entre las hojas del velador,
entre una mácula y una cajita,
bajo una lámpara crepuscular
que ha caminado a través del carmesí.
Ese capullo que florece allí como un diario,
como un mosquito sobre el decomural,
como una tarde sobre el sofá detrás de
una planta interior silvestre.
Ese capullo se marchita con deliberación,
el aroma de ese capullo queda en la habitación,
la puerta del cuarto está con cerrojo.
La juventud dorada del pueblo se sienta
en un banco frente a la casa,
es verano, la noche se discute, la belleza
de ese día, un viajero
que ya no se esperaba, una tempestad.
crece entre las hojas del velador,
entre una mácula y una cajita,
bajo una lámpara crepuscular
que ha caminado a través del carmesí.
Ese capullo que florece allí como un diario,
como un mosquito sobre el decomural,
como una tarde sobre el sofá detrás de
una planta interior silvestre.
Ese capullo se marchita con deliberación,
el aroma de ese capullo queda en la habitación,
la puerta del cuarto está con cerrojo.
La juventud dorada del pueblo se sienta
en un banco frente a la casa,
es verano, la noche se discute, la belleza
de ese día, un viajero
que ya no se esperaba, una tempestad.